miércoles, 25 de noviembre de 2015

DESVELAN LA INFLUENCIA DEL ‘COMER OLFATIVO’ EN LA OBESIDAD EN EL CONGRESO NACIONAL DE LA SEEDO 2015

La ciudad de Málaga acoge desde hoy miércoles, y hasta el viernes, el 12 Congreso Nacional de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), que bajo el título “Obesidad y complicaciones metabólicas”, permitirá exponer las perspectivas científicas y clínicas en el campo de la obesidad con el objetivo de dar respuesta a la problemática actual de esta enfermedad cada vez más prevalente en todo el mundo y que
en nuestro país afecta ya a uno de cada seis adultos.

Nuevos fármacos contra la obesidad, en breve

Más de medio millar de profesionales participarán en el Congreso, a través de conferencias, mesas de debate y sesiones de trabajo, para poner en común temas como: las principales comorbilidades; diabesidad: de la enfermedad al tratamiento; bebidas fermentadas y obesidad; obesidad y dieta mediterránea, ¿más que un mito?; disruptores endocrinos en la génesis de la obesidad, el nuevo urbanismo contra la obesidad; complicaciones emergentes como por ejemplo obesidad y envejecimiento, relación obesidad y cáncer y enfermedad renal; qué tejido influye más en la génesis de la resistencia a la insulina; azúcar o sacarina o nuevas indicaciones de cirugía bariátrica. Además, teniendo en cuenta que la obesidad está prácticamente huérfana de fármacos para combatirla, durante el Congreso se presentarán también nuevos fármacos que en un espacio muy corto de tiempo podrán utilizarse para ayudar a la pérdida de peso. Éstos son: liraglutide y nalttexona+bupropion.

En opinión del presidente del Comité Organizador del Congreso de la SEEDO, el Dr. Francisco J. Tinahones, especialista también de la Unidad Intercentros de Endocrinología, Metabolismo y Nutrición de los hospitales de Málaga, “la celebración de este encuentro en Málaga supone una oportunidad para dimensionar la repercusión que la obesidad tiene en la salud global de la población. Podríamos afirmar que una población no obesa sería una población libre de diabetes tipo 2, que se reducirían determinados tipos de cáncer, y que existiría un envejecimiento más saludable. También, se reduciría la mortalidad cardiovascular de forma más significativa, así como el coste del arsenal de fármacos que utilizamos actualmente para controlar los factores de riesgo en este tipo de enfermedades asociadas a la obesidad.”
Disminución olfativa, clave en la obesidad
 El Dr. Fernando Fernández‐Aranda, socio de la SEEDO, abordará durante el Congreso las alteraciones neurosensoriales y su influencia en el comer emocional. Teniendo en cuenta que existen múltiples factores involucrados en la ingesta alimentaria en la obesidad, durante su intervención tratará un tema que, a su juicio, no ha sido contemplado con la importancia que merecía hasta el momento, los factores sensoriales, centrando su atención en el olfato.
Para ello aportará a los asistentes información sobre los escasos estudios que existen sobre la importancia del olfato en la obesidad. Un factor sensorial con gran peso si se tiene en cuenta que el 50% de los casos de pacientes obesos tienen una menor capacidad olfativa lo que ejerce una influencia directa en una mayor ingesta y consecuentemente un aumento de peso.
Además, el Dr. Fernández‐Aranda tratará también las repercusiones que el olfato tiene también a nivel de funciones cerebrales y cuál es su papel en situaciones opuestas de peso, tales como la anorexia nerviosa.

Pérdida de peso de calidad que se mantiene hasta dos años después
El presidente de la SEEDO, el Dr. Felipe F. Casanueva, será el encargado de presentar durante el Congreso los datos del Estudio ProKal que permitieron concluir, tras dos años de seguimiento, que una dieta hipocalórica y normoproteica no es sólo efectiva a corto plazo (un año) sino que logra mantener sus beneficios también a dos años. Teniendo en cuenta que esta dieta se aplica con dos tratamientos para la obesidad y que las tasas de abandono son habituales en los pacientes con exceso de peso, los resultados son muy positivos.
Se demuestra así por primera vez que este tipo de dieta no sólo reduce la grasa abdominal total sino también selectivamente la grasa visceral. Y que, tras una evaluación de dos años, la carga de la enfermedad (que es la cantidad de tiempo que un paciente soporta metabólicamente la enfermedad) se disminuye drásticamente.

El debate, ¿azúcar o sacarina?
Durante el congreso también se debatirá sobre si es mejor tomar azúcar o sacarina. Dos serán los ponentes que explicarán a los asistentes los principales beneficios e inconvenientes de estos nutrientes; la Dra. Carmen Gómez‐Candela será la encargada de defender las bondades del azúcar, y el Dr. Miguel A. Martínez‐González, las de la sacarina.
En defensa del azúcar, la Dra. Gómez‐Candela argumenta que el consumo de carbohidratos y de sacarosa no se asocia con el desarrollo de sobrepeso u obesidad. “Solo debe hacerse una especial consideración en el caso del consumo excesivo de bebidas refrescantes calóricas en niños especialmente, pero su simple retirada o prohibición no asegura pérdida de peso.” Según la Dra. Gómez‐Candela para perder peso lo que cuenta es realizar un balance energético negativo, pudiendo el azúcar estar presente como cualquier otro alimento en su justa medida.
El Dr. Miguel A. Martínez‐González indica que la FDA ha considerado como generalmente exentos de riesgos a los edulcorantes no calóricos y que no hay evidencia epidemiológica consistente de que los edulcorantes no calóricos se puedan asociar a riesgos de cáncer a las dosis habitualmente consumidas. También existe evidencia de ensayos aleatorizados que muestran que reemplazar refrescos azucarados por refrescos con edulcorantes no calóricos conduce a una pérdida modesta de peso.

El nuevo urbanismo contra la obesidad
La Dra. Gianna Zamara abordará el tema del nuevo urbanismo contra la obesidad, presentando el proyecto Ciudades Saludables de Udine, en Italia. El objetivo es avanzar hacia ciudades más saludables que contribuyan a reducir el riesgo de padecer enfermedades altamente prevalentes como la obesidad, la diabetes o el infarto de miocardio, entre otras. Para ello es necesario analizar de qué manera están diseñadas y ver cómo se pueden proyectar para que el nuevo urbanismo favorezca nuevas posibilidades de transportarse y de alimentarse de forma saludable.