martes, 27 de octubre de 2015

Los problemas para dormir en la primera infancia pueden condicionar la presencia de trastornos del sueño en la edad adulta

 Con el objetivo de revisar las últimas novedades en la práctica diaria de la Pediatría, se ha celebrado el simposio ‘Actualidad en Pediatría’ en el marco del Congreso Nacional de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP), con la colaboración de Johnson’s®. “Esta cita representa una gran oportunidad para compartir conocimientos y experiencias que nos ayuden a los pediatras a mejorar la atención a nuestros pacientes y sus familiares”, señala el DrDiego Van Esso, pediatra y moderador del simposio.
La dermatología pediátrica y el sueño infantil han sido los principales contenidos del encuentro a través de las ponencias ‘De la dermatitis del pañal al Acné’, a cargo del Dr. Antonio Torrelo, Jefe de Servicio de Dermatología en Hospital del Niño Jesús de Madrid, y ‘La importancia del sueño en el desarrollo del niño’, de la mano del Dr. Gonzalo Pin, Coordinador del Servicio de Pediatría y Sueño del Hospital Quirón de Valencia.
Trastornos del sueño: consecuencias a corto y largo plazo
En materia de sueño infantil, el principal objetivo de la ponencia ha sido transmitir a los pediatras la necesidad de prestar atención a cómo duermen los niños y no sólo a cuánto duermen. En este sentido, tal y como ha explicado el Dr. Gonzalo Pin, los factores que influyen en la calidad del sueño se encuentran incluso antes del nacimiento del bebé. Un nivel alto de estrés en la madre y/o la ausencia de exposición matinal a la luz de la embarazada durante el último trimestre de embarazo puede dificultar el establecimiento del ritmo circadiano vigilia-sueño del lactante.
Otro aspecto importante abordado en el simposio han sido las consecuencias de los trastornos del sueño infantil. En los primeros años de vida este problema puede afectar a la memoria, el aprendizaje escolar y el desarrollo de habilidades sociales y personales. Además, los trastornos del sueño en la infancia también suelen guardar relación con la obesidad y la resistencia a la insulina. A largo plazo un niño con problemas para dormir tiene más probabilidades de convertirse en un adulto con trastornos del sueño.
Para asegurar la calidad del sueño y evitar dificultades posteriores, los expertos recomiendan establecer rutinas a partir de los 6 meses. Rituales como el momento del baño, la hora del paseo (cuanta más luz reciben los niños por la mañana, más facilidad para dormir) o el cambio del pañal acostumbran a los bebés a un entorno predecible y ayudan a crear un ambiente de tranquilidad antes de acostar al niño.
La piel, órgano sensible desde los primeros días
Entre los trastornos dermatológicos más comunes en los bebés destaca la dermatitis irritativa del pañal. Según el Dr. Antonio Torrelo, esta reacción es el resultado de una combinación de factores: contacto prolongado con las heces o la orina, roce, fricción, humedad y factores bacterianos que puedan parasitar la zona. Para evitar la aparición de esta dermatitis, la recomendación del experto pasa por proteger la zona del pañal con un producto barrera, así como utilizar pañales de gran absorción y cambiarlos con frecuencia.
Además de la dermatitis del pañal, en los primeros meses de vida pueden aparecer de forma habitual la dermatitis atópica, las manchas hiperpigmentadas o los hemangiomas infantiles. A medida que crecen, los niños pueden sufrir patologías asociadas a la escolarización, como son las verrugas o los moluscos contagiosos. En la adolescencia, a diferencia de lo que sucede en la infancia, el acné tiene una alta prevalencia. De acuerdo con el Dr. Antonio Torrelo, no hay evidencias de la relación directa entre el acné infantil y su aparición en la adolescencia. Solo los niños con acné intensos pueden tener más riesgo de sufrirlo a partir de la pubertad.
Como una de las dudas más recurrentes de los padres en la consulta de atención primaria, durante el simposio también se han repasado las recomendaciones generales para el cuidado de la piel del bebé sano. Insistir en la higiene diaria, la hidratación y la prevención de la exposición al sol deberían constituir, a juicio del especialista, las principales pautas a seguir por progenitores y cuidadores.