jueves, 15 de octubre de 2015

La Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), en colaboración con MSD, organiza el Curso ‘Antibióticos y resistencias: un reto recurrente’

En Europa se registran cada año 25.000 muertes a causa de infecciones nosocomiales y resistencias a los antibióticos”, según ha dado a conocer el doctor Jesús Rodríguez Baño, director de la Unidad Clínica de Enfermedades Infecciosas, Microbiología y Medicina Preventiva de los Hospitales Universitarios Virgen Macarena y Virgen del Rocío de Sevilla, en el curso celebrado ayer en Sevilla ‘Antibióticos y resistencias: un reto recurrente’, organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo junto a la compañía farmacéutica MSD. Este experto asegura que, además del importante impacto en salud, las resistencias suponen un coste de 1.500 millones de euros.



            Si se toma en consideración este problema desde una perspectiva más global, sumando a los datos europeos, los de Estados Unidos, las muertes se duplican[2], y otros muchos cientos de miles más se están muriendo en otras zonas del mundo, como señala el doctor Najy Alsayed, director del área de Acute Care Hospital Global Medical Affairs de MSD, que apunta que si no se toman medidas para abordar este importante problema mundial, “se estima que las resistencias a los antibióticos podrían costarle al mundo 10 millones de vidas al año en 2050”2.

            Tal y como explica el doctor Rodríguez Baño, las resistencias a los antimicrobianos son un problema de salud pública en todo el mundo, reconocido como tal por organismos como el European Centre for Disease Prevention and Control (ECDC) o la Organización Mundial de la Salud (OMS) y, en España se está desarrollando “un ambicioso Plan” para la contención de este problema. Así, agrega, la jornada ‘Antibióticos y resistencias: un reto recurrente’ responde a que “el conocimiento y la formación de los profesionales al respecto es un aspecto fundamental para mejorar el uso de antibióticos, dado que el mal uso de los antibióticos es uno de los motivos que están causando el aumento reciente de las resistencias”.



Este curso forma parte de la Cátedra Extraordinaria UIMP-MSD de Salud, Crecimiento y Sostenibilidad, creada entre ambas entidades hace dos años con el objetivo de establecer un foro en el que analizar la incorporación de medicamentos innovadores de manera sostenible. Se trata de un ágora que permita a España posicionarse como referente de pensamiento sobre políticas y sistemas de salud.



Asegurar  las alternativas terapéuticas

            Para el doctor César Nombela, rector de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, “los antibióticos han salvado muchas vidas y hecho posible el combate eficaz frente a las infecciones que afectan al hombre y a los animales”. Además, considera, “ello gracias a la producción de millones de toneladas de estos fármacos que han pasado a formar parte del arsenal terapéutico”. “Sin embargo,-argumenta el Dr. Nombela- su presencia en el medio ambiente en niveles elevados ha supuesto la selección de microorganismos resistentes. Muchas bacterias y otros microbios, de los que causan infecciones epidémicas en humanos, han evolucionado a formas multirresistentes que hacen difícil la selección de tratamientos eficaces”, argumenta, y advierte: “La extensión del problema amenaza con reducir las posibilidades de tratamiento de muchas de esas patologías”.


            Por ello es tan importante, como destacan organismos nacionales e internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) o el Plan Nacional de Resistencia a los Antibióticos del Ministerio de Sanidad, “fomentar la innovación y la investigación y desarrollo de nuevas vacunas, pruebas diagnósticas, opciones terapéuticas para las infecciones y otros instrumentos” [3],5. Como afirma Joaquín Mateos, director médico de MSD en España, “desarrollar nuevos antibióticos es crítico, pero el proceso de descubrimiento de nuevos medicamentos para combatir las bacterias resistentes es difícil y complejo, de alto riesgo y con altas tasas de fracaso. MSD es de las pocas compañías biofarmacéuticas que todavía tiene un programa de I+D activo para el descubrimiento antibacteriano. Pero se hace necesario que se incluyan mejoras en la ordenación normativa, así como incentivos económicos que apoyen, estimulen y aceleren la investigación básica y la innovación en el descubrimiento y desarrollo de nuevos antibióticos. Solo así podremos entre todos frenar la expansión de la resistencia a los antimicrobianos”.



Importancia de la investigación

            Los datos indican que las implicaciones clínicas, de mortalidad y económicas actuales y futuras de las resistencias a antibióticos “ilustran claramente el valor y la importancia del desarrollo de nuevos antibióticos para ayudar a recuperar el control y la gestión de este tipo de amenazas críticas”, recalca el doctor Alsayed. Además, agrega, “se ha producido una significativa disminución continua en el número de antibióticos desarrollados en casi un 90% entre el período de 1980-1984 (19 antibióticos) y 2005-2009 (3 antibióticos)[4]”.


            En este sentido, el doctor Rodríguez Baño cree que además de las políticas de correcta utilización de estos fármacos, la investigación es otro pilar fundamental, “tanto para la búsqueda de nuevas dianas terapéuticas, nuevos fármacos o estrategias no antibióticas (vacunas, anticuerpos, tratamientos anti-toxina, etc.), como para revisar antibióticos olvidados que hoy podrían ser de utilidad”. Este experto destaca que “en los últimos años se están desarrollando algunos antibióticos nuevos frente a microorganismos Gram Positivos, y esperamos que también pronto podamos utilizar alguna novedad para Gram negativos, que en la actualidad suponen el principal problema”. “La financiación que la Red Española de Investigación en Patología Infecciosa (REIPI) recibe actualmente del Instituto de Salud Carlos III nos ha permitido dar un salto de calidad impensable hace unos años en la investigación en esta área”.



Claves futuras

            Por último, el doctor Alsayed apunta como claves para el futuro: “el desarrollo de nuevos antibióticos que cubran lagunas actuales; la aplicación de medidas para optimizar el uso de las alternativas farmacológicas existentes y recientemente desarrolladas; mejorar la comprensión de la situación local de las resistencias; el desarrollo de las pruebas rápidas de diagnóstico; promover la dosificación baja, la menor duración del tratamiento siempre que sea posible, y el alta hospitalaria temprana, son medidas clave en la lucha contra la resistencia a los antimicrobianos”.