lunes, 19 de octubre de 2015

La formación y un mayor conocimiento sobre los trastornos del movimiento permite a los especialistas mejorar sus habilidades en el manejo de los pacientes

Casi un centenar de neurólogos especializados en el tratamiento de los trastornos del movimiento, entre ellos la enfermedad de Parkinson, se han dado cita en el Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Asturias con motivo de la VIII Reunión Nacional de Trastornos del Movimiento. El objetivo de este encuentro, una de las actividades científicas que más interés suscita entre estos profesionales, ha sido compartir con los especialistas las habilidades para el diagnóstico de estas enfermedades, abordar los principales retos en el manejo de los pacientes, así como dar a conocer las últimas novedades terapéuticas.

De esta forma, neurólogos y residentes han podido aprender de la mano de especialistas de prestigio nacional, y desde un punto de vista eminentemente práctico, algunas pautas para la exploración del día a día de los pacientes, así como técnicas y modos de actuación en situaciones más avanzadas tanto a nivel clínico como terapéutico. “Se trata de un curso abierto con el que pretendemos que los profesionales adquieran unas ideas claras sobre los trastornos del movimiento que les ayuden a mejorar sus conocimientos y habilidades en el manejo de los pacientes”, ha asegurado la doctora Renée Ribacoba, neuróloga de la Unidad de Trastornos del Movimiento del HUCA.

Los trastornos del movimiento son un conjunto de enfermedades que afectan a más de un millón de personas en España. Estos pacientes muestran un menor movimiento respecto a cualquier persona que no padezca ninguna de estas patologías (hipocinesia), un exceso de movimiento o un movimiento desordenado. Además de afectar a la velocidad, fluidez o suavidad, calidad y facilidad de movimiento, estas patologías influyen gravemente en la calidad de vida de las personas que las padecen dificultándoles la realización de actividades de su vida diaria. Por otro lado, las enfermedades que cursan trastornos del movimiento representan un elevado porcentaje dentro de los problemas neurológicos en general (más de un 20%), como es el caso del párkinson.

En este sentido, entre los principales retos que tienen que afrontar los profesionales para el abordaje de estos trastornos es que el paciente pueda superar los estigmas que supone tener una enfermedad ‘que se ve’, además de comprender exactamente cuál es el problema que más le preocupa al paciente en ese momento para determinar, así, la mejor terapia para cada caso.

Precisamente, en cuanto a los tratamientos, la doctora Ribacoba indica que “los trastornos del movimiento son enfermedades para los que actualmente no existe un tratamiento que frene el proceso neurodegenerativo. De ahí, que el reto principal para los profesionales esté en conseguir fármacos que sean definitivamente curativos y a día de hoy esto no es posible en enfermedades como, por ejemplo, el párkinson”.

La enfermedad de Parkinson, uno de los trastornos del movimiento más frecuentes

El párkinson es una enfermedad neurodegenerativa cuya sintomatología motora y no motora se agrava con el paso de los años. Según datos del Estudio EPOCA[1], los síntomas comienzan a desarrollarse antes de los 45 años en el 15% de los pacientes. En los primeros cinco años de diagnóstico, los signos de la enfermedad causan que el 42% requiera la ayuda de un cuidador, y pasados los diez años de diagnóstico, el porcentaje asciende al 73%1.

El párkinson afecta en España a 150.000 personas, unas 4.000 en Asturias. En estados avanzados, concretamente, el 10% de los pacientes diagnosticados, no responden adecuadamente a los fármacos orales disponibles, aumentando la discapacidad y empeorando su calidad de vida. En estos casos se hace necesario revisar las opciones terapéuticas disponibles.

Precisamente, durante la jornada, los expertos han abordado algunos de los principales tratamientos para el párkinson avanzado como son la estimulación cerebral profunda o cirugía funcional, las perfusiones continuas de Apomorfina o la bomba de infusión intestinal de levodopa/carbidopa.

Por último, se han expuesto los últimos avances en cuanto a los nuevos fármacos para estadios iniciales de la enfermedad o para las complicaciones motoras y no motoras.