martes, 6 de octubre de 2015

Juan Carlos Izpisúa consigue crear las células que permitirían hacer un riñón 100% humano‏


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Tal y como ha explicado Izpisúa en el XLV Congreso de la Sociedad Española de Nefrología (S.E.N.) celebrado en el Palacio de Congresos de Valencia hay dos componentes fundamentales en la formación del riñón. Aunque el riñón ya funcionante tiene más de veinte tipos de células, todas ellas provienen de dos tipos: la yema uretérica  y el mensénquima.
Cuando Izpisúa creó minirriñones en el año 2013 lo que consiguió fue mezclar yema uretérica de humano con fragmentos de riñón de ratón, es decir, no eran riñones 100% humanos. Faltaba desarrollar en humanos células de mesénquima. Esta es la primicia mundial que Juan Carlos Izpisúa ha presentado en el XLV Congreso de la Sociedad Española de Nefrología.
Según el propio Izpisúa “Lo que hemos conseguido ahora es diferenciar  y obtener en el laboratorio células progenitoras del mesénquima que van a dar lugar a la mayor parte de las células que conocemos del riñón, como las nefronas, el componente tubular o los podocitos.
Es la primera vez que lo voy a hacer público. No está ni publicado en revistas científicas, pero aún a riesgo de que eso nos pueda perjudicar porque siempre que lo dices públicamente te cuesta más publicar científicamente, creo que este Congreso de Nefrología es el momento  más apropiado para decirlo.” Así se ha manifestado Izpisúa que además ha añadido: “Yo lo que quiero es que al final los nefrólogos sepan dónde estamos y que alguno de ellos tenga interés en mirar una poco más hacia la investigación y aprovechar lo que nosotros estamos haciendo. Nosotros no podemos llegar a más, nos paramos en un punto que son los nefrólogos los que tienen que tomar el relevo.”
En este sentido, la Dra. María Dolores del Pino y Pino, Presidenta de la Sociedad Española de Nefrología (S.E.N.), ha afirmado que la medicina regenerativa ofrece a las nuevas generaciones de nefrólogos una oportunidad única de trabajar de una forma distinta en el desafío de prevenir la enfermedad renal crónica que ha sido la causa no transmisible de muerte que más ha aumentado en los últimos 20 años. Investigaciones como esta de Izpisúa pueden ser las progenitoras del nacimiento de una nefrología regenerativa que se convierta en un nuevo paradigma del tratamiento de la enfermedad renal crónica.
Es la primera vez que se consigue obtener células que se integran en un riñón de ratón y se diferencian como si fueran células endógenas de ratón realmente funcionantes. “Estamos ante un paso muy importante porque ahora sí que hemos creado in vitro los dos componentes que constituyen un riñón humano”.  Ha declarado Izpisúa.
Sobre cómo lo han logrado esta vez a diferencia de la anterior, explica Izpisúa: “Mi background es la biología del desarrollo. Cómo durante el desarrollo embrionario una célula pluritpotente empieza a ser educada para que deje de ser pluripotente y se convierta en una célula diferenciada especifica en este caso del riñón. ¿Qué señales moleculares se tienen que activar o desactivar para perder esa pluripotencia y guiarla en un linaje específico? Esto es lo que he estudiado siempre. Si entendemos cómo el embrión toma esas decisiones, podremos copiarlo en el laboratorio. Desde hace tiempo me he centrado en el estudio de cómo una célula que tiene muchas posibilidades de convertirse en cualquier tipo celular decide convertirse en una célula de la yema uretérica o del mesénquima.”
Sobe cuál ha sido esta vez la clave para conseguirlo, Izpisúa añade que “Lo que hemos descubierto es que cuando empieza a desarrollarse el embrión, hay unos primeros marcadores de esa decisión que comienzan a expresarse en unas células específicas. Esos marcadores genéticos en el ratón nos han permitido marcar esas células. Cuando se encienden sabemos que esas células ya se van a convertir en células del mesénquima. Con este conocimiento lo que hemos hecho es generar ratones transgénicos en los que en el momento en que empezamos a ver esas células fluorescentes las extraemos del ratón y las ponemos en una placa de petri. “
Izpisúa afirma que “Estas células extraídas de su medio se mueren, pero hemos añadido factores que nos permiten mantenerlas vivas indefinidamente y que no se transformen en otra cosa. Se quedan como tales, como células del mesénquima del riñón. Una  vez que ya sabemos cuáles son y cómo ponerlas en una placa petri, la prueba de algodón es si funcionará en humanos.”
Continúa Izpisúa explicando que “para eso nos fuimos a embriones humanos y le pusimos las mismas células extraídas del ratón y las tratamos igual. Hoy Izpisúa ha demostrado en el XLV Congreso de la Sociedad Española de Nefrología que puede mantener millones de células humanas del mesénquima indefinidamente viviendo en una placa de petri (ya llevan más de un año)  y crecer de manera controlada hasta poder tener un número indeterminado de ellas.
El paso siguiente era, afirma Izpisúa,  “demostar que esas células son lo que decimos que son. Había que ponerlas en un entorno vivo. Las hemos introducido en un riñón de ratón vivo de recién nacido. En esas primeras fases tras nacer el animal el proceso de diferenciación  todavía continúa, las células progenitoras se tienen que diferenciar en las células maduras del riñón. Hemos visto que se integran en el riñón del ratón, que se diferencian como si fueran una célula del ratón y que funcionan perfectamente en el ratón. Esto demuestra que son lo que pensamos que tenían que ser. Es la primera vez que se demuestra esto con células de ratón y con células humanas . Esto da unas esperanzas enormes porque si somos capaces de cultivarlas y tener todos los millones de células renales que queramos, se podrían utilizar como fuente de trasplante para generar nefronas que hemos perdido.
Hasta ahora no había otro ejemplo que demostrase que puedes mantener estas células en cultivo sin que se diferencien a otra cosa, que las puedes hacer crecer y que cuando las trasplantas en el entorno del riñón son capaces de hacer lo que normalmente tienen que hacer.”