martes, 29 de septiembre de 2015

Los falsos mitos que existen sobre el uso de la píldora del día después (PDD)

 La percepción general de la píldora del día después (PDD) sigue rodeada de rumores y mitos que la estigmatizan socialmente. Destacan, entre ellos, el ser considerada una sobredosis hormonal nociva y afectar a la fertilidad en un futuro. La PDD, sin embargo, supone una segunda oportunidad para todas aquellas mujeres que han sufrido un incidente durante una relación sexual con su método anticonceptivo habitual; o que, en caso de no haber sido utilizado, quieran evitar un embarazo no deseado.

La píldora del día después ha sido aprobada y plenamente incluida en el sistema sanitario por las autoridades públicas. Tras la evaluación de los datos disponibles de las investigaciones científicas se considera un método con suficiente eficacia y seguridad para ser utilizado por las usuarias.

La píldora del día después se dispensa sin prescripción médica desde hace varios años. La condición de medicamento sin prescripción médica se aplica cuando su uso se considera seguro bajo supervisión farmacéutica, de manera que las dudas sobre su utilización deberían quedar disipadas. Las mujeres que necesitan acceder a la píldora del día después, que brinda una segunda oportunidad pero que no sustituye al método anticonceptivo habitual, pueden tener la tranquilidad de que su salud no se verá afectada.

La utilización del anticonceptivo de emergencia es para un uso ocasional y excepcional. La píldora del día después  no debe sustituir, en ningún caso, a los métodos anticonceptivos de uso regular, ya que ni protege de las enfermedades de trasmisión sexual ni tampoco es 100% efectiva.




Falsos mitos sobre la PDD

Facilitar el acceso a la píldora del día después, según han demostrado ya varios estudios, no aumenta la asunción de riesgos anticonceptivos o sexuales1. Los resultados muestran que no aumentan las relaciones sexuales sin protección aunque las mujeres sepan que pueden recurrir a la PDD; sí es más probable que adopten un método anticonceptivo permanente después de haber usado la PDD2. Las mismas investigaciones demuestran, a su vez, que la PDD no tiene efecto sobre la fertilidad futura de la consumidora1,3. Esta extendida creencia es también falsa.

¿Y qué pasaría si la usuaria ya está embarazada en el momento que consume la PDD? No se recomienda su uso durante el embarazo, pero si la usuaria la consume por desconocer que está embarazada, el embarazo continuaría su proceso sin producir daños ni secuelas en el desarrollo del feto1. La PDD inhibe o retrasa la ovulación con el objetivo de evitar que el espermatozoide se encuentre con el óvulo, de ahí la importancia de consumirla lo antes posible: cuanto más cerca está la mujer de la ovulación, en el momento de la relación sexual desprotegida, más posibilidades hay de embarazo5. Sin embargo, una vez que se ha llevado a cabo la fecundación, la PDD a las dosis indicadas no interfiere con el óvulo fecundado.

La píldora del día después no proporciona cobertura anticonceptiva para relaciones sexuales sin protección en los días siguientes a su administración. Para evitar embarazos no deseados se deben utilizar métodos anticonceptivos de barrera –como los preservativos– hasta la siguiente mestruación.

Nuevo rol de los farmacéuticos

Los farmacéuticos son los principales proveedores de medicamentos y productos sanitarios a escala mundial. Son, además, el primer punto de contacto con el sistema sanitario. Los profesionales de la farmacia conocen perfectamente el funcionamiento de la PDD y deben asesorar y orientar sobre el método más efectivo de consumo para cada mujer, siempre de forma confidencial.

Según Neus Caelles, farmacéutica comunitaria en Tarragona y presidenta del comité científico de la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (SEFAC), ‘el papel del farmacéutico es destacable por su formación y accesibilidad. La píldora del día después sigue siendo un medicamento que precisa del asesoramiento profesional para su uso adecuado y la inmediatez del acceso al farmacéutico, junto con su formación, lo hacen el profesional idóneo para su dispensación en caso de urgencia’. 

Actualmente se pueden encontrar dos tipos de píldoras del día después: el levonogestrel (LNG), que lleva desde 1999 en el mercado, y el acetato de ulipristal (AUP), que ha sido la última en incorporarse al mercado. El acetato de ulipristal (AUP) supone un gran avance en la anticoncepción de emergencia, ya que es capaz de retrasar la ovulación de manera efectiva, justo en el periodo temporal de mayor riesgo de embarazo, . El AUP es también la opción más eficaz desde las primeras 24 horas hasta las 120 horas después de la RSSP en la anticoncepción de emergencia oral. El levonorgestrel solo está indicado durante las primeras 72 horas después de la relación sexual no protegida o tras un fallo del anticonceptivo utilizado.
Ambas están disponibles en las farmacias sin necesidad de receta médica, condición que pone de relieve la importancia que adquieren los farmacéuticos a la hora de asesorar y orientar a las usuarias.