miércoles, 1 de julio de 2015

Los farmacólogos clínicos ven necesaria su integración en todos los ámbitos asistenciales y de gestión del Sistema Nacional de Salud



Los médicos especialistas en farmacología clínica ven necesaria su integración en todos los ámbitos asistenciales y de gestión (centros de salud, hospitales, gerencias de los servicios de salud y consejerías de Sanidad) del Sistema Nacional de Salud (SNS) “para poder realizar evaluaciones continuas de efectividad, seguridad y coste-efectividad de las intervenciones farmacológicas”, ha apuntado Ana Aldea, del Servicio de Farmacología Clínica del Hospital Universitario de Canarias, en la mesa redonda “Sistemas de apoyo a la decisión e información farmacológica para uso racional de medicamentos”, celebrada en el marco del 12º Congreso de la Asociación Europea de Farmacología Clínica y Terapéutica (EACPT en sus siglas inglesas). Estos profesionales están especialmente formados “en la adecuación de la estrategia terapéutica de pacientes complejos, en el diagnóstico de cuadros clínicos que pueden estar relacionados con el uso de medicamentos y en el análisis crítico de la literatura científica, además de en actividades de investigación y docencia”, señala.
El farmacólogo clínico es el médico especialista que integra los conocimientos de los fármacos con las características de pacientes concretos o de grupos poblacionales. Por su formación, experiencia y visión, la Sociedad Española de Farmacología Clínica (SEFC) demanda “la integración de estos profesionales sanitarios en unidades y equipos de trabajo multidisciplinares donde poder asesorar al resto de los integrantes médicos sobre la conducta terapéutica a seguir en las diferentes enfermedades y participar así en la toma de decisiones relacionadas con el uso más eficiente de las intervenciones”, afirma la experta. “Nuestra actuación no se centra en el control del gasto farmacéutico, sino en la persecución del beneficio en salud del paciente de forma individual y colectiva”, añade.

Para contribuir al uso racional de los medicamentos, la experta ha defendido el uso de sistemas de apoyo tales como la Historia Clínica Electrónica (HCE), los módulos de prescripción electrónica o el acceso a la literatura científica por internet. “Aportan muchas mejoras en términos de calidad y seguridad, pero nunca deben sustituir al criterio del médico”, comenta. Así, por ejemplo, la HCE “ha permitido disponer de forma rápida de toda aquella información clínica del paciente que antes quedaba disgregada por la atención de diferentes especialistas en distintos ámbitos asistenciales”. Por su parte, los módulos de prescripción electrónica posibilitan “la visualización de toda la medicación prescrita en tiempo real, la integración de la consulta de información sobre medicamentos (ficha técnica, notas de seguridad, composición, precio, etc.) y la interconexión con las oficinas de farmacia”. Con respecto al acceso a la literatura científica por internet, “el esfuerzo de los profesionales sanitarios se centra, a día de hoy, en el análisis de la calidad de los estudios publicados y en su aplicabilidad a los pacientes”. Sobre todo en este último aspecto, el farmacólogo clínico puede ser de gran ayuda.