lunes, 1 de junio de 2015

Las terapias biológicas controlan y reducen el dolor de los pacientes con enfermedades reumatológicas

Las enfermedades reumatológicas producen un dolor crónico que a muchos pacientes les impide continuar con su vida cotidiana, causándoles un grave impacto psicológico, social y laboral. “La aparición de las terapias biológicas ha supuesto una auténtica revolución en el tratamiento de las enfermedades reumatológicas, muchos pacientes han mejorado su calidad de vida y ahora pueden tener una vida personal y laboral normal”. Así lo afirmó el doctor Enrique Raya, jefe del Servicio de Reumatología del Complejo Hospitalario Universitario de Granada, en el simposio “Quince años transformando vidas” organizado por Pfizer en el marco del XLI Congreso Nacional de la Sociedad Española de Reumatología (SER), que se ha celebrado recientemente en Sevilla.

Se estima que el 18% de los españoles mayores de 20 años padecen algún trastorno reumatológico y estas enfermedades son la causa del 50% de las incapacidades laborales permanentes. Hablamos de patologías como Artritis Reumatoide, Artritis Idiopática Juvenil, Espondilitis Anquilosante o Artritis Psoriásica, que son algunas de las dolencias que afectan con frecuencia a la población.

Evolución de las terapias biológicas en la última década
El tratamiento de las enfermedades reumatológicas ha experimentado considerables variaciones en la última década y ha pasado de un abordaje conservador, que sólo buscaba controlar los síntomas clínicos, a uno mucho más avanzado orientado a limitar la destrucción articular y la discapacidad de los pacientes. Según diversos estudios, el daño articular es evidente en el 70% de los pacientes que se han sometido a una radiografía en los dos primeros años de la enfermedad.

“Las terapias biológicas son eficaces porque han demostrado ralentizar la progresión del daño articular e incluso inhibir su progresión, consiguiendo la remisión del proceso inflamatorio”, comentó el doctor José A. Román Ivorra, jefe del Servicio de Reumatología del Hospital Universitario y Politécnico La Fe de Valencia. “Estas terapias han conseguido detener el deterioro estructural, lo que ha redundado en un aumento de la capacidad funcional de los pacientes”, aseguró el doctor.

Entre los retos a los que se enfrentan los reumatólogos a la hora de tratar a los pacientes con enfermedades reumatológicas, se encuentra el conseguir un control clínico de la actividad, el daño estructural y la seguridad.

El doctor Román Ivorra ha afirmado que “la terapia biológica lo permite porque ha evolucionado y actualmente es un tratamiento con un perfil de seguridad alto que ha hecho que los reumatólogos nos sintamos cómodos a la hora de su manejo”.

Además, este especialista puntualizó que “la terapia biológica es coste-efectiva en pacientes con enfermedades reumáticas crónicas, tal y como se ha podido constatar en los diferentes estudios realizados en los que se demuestra que el grado de calidad de vida, capacidad funcional, integración laboral y rendimiento laboral son lo suficientemente importantes como para justificar el uso de las mismas. También existe una reducción del ausentismo laboral, así como de la incapacidad transitoria y permanente. Además, la percepción subjetiva de los pacientes respecto a la terapia biológica es de haberles devuelto a su vida normal”.


De cara al futuro de estas terapias, “el reto es seguir ahondando en el conocimiento del proceso inflamatorio para poder desarrollar moléculas que permitan avanzar en el tratamiento y proporcionen nuevas alternativas terapéuticas”, precisó el doctor Raya.

Incidencia de las terapias biológicas en la vida de los pacientes
El XLI Congreso Nacional de la Sociedad Española de Reumatología (SER) contó con la intervención del paciente Jacobo Parages, paciente con espondilitis anquilosante que se ha convertido en un ejemplo de superación para los afectados por enfermedades reumatológicas.

Jacobo, el primer enfermo con esta patología que ha cruzado a nado el Estrecho de Gibraltar, el canal que separa las islas de Mallorca y Menorca y que hoy nadará ida y vuelta el Estrecho de Gibraltar, compartió con todos los asistentes que uno de los retos al que se enfrentan los pacientes con enfermedades reumáticas es “aprender a convivir con el dolor que tienes a diario y conseguir que éste no sea un freno para hacer una vida normal”.

Para Jacobo, las terapias biológicas supusieron “un cambio radical en mi vida, pasé de estar doce años con un dolor que incluso te obliga a dormir sentado, a no tener dolor desde el primer día de tratamiento. Cuando ese dolor desapareció, me quitaron una losa de encima y pude empezar a hacer todas esas cosas que no podía hacer antes, en mi caso el deporte, y decidí fijarme un reto que superar cada año”, destacó.

Asimismo, recalcó que el espíritu de cada uno y la manera de asumir la enfermedad es importantísimo para seguir adelante. “La enfermedad me exigió aceptar el dolor de una forma positiva, de manera que pudiera continuar con mi vida personal y laboral”, añadió.