jueves, 21 de mayo de 2015

Las alergias respiratorias a hongos son un factor de riesgo en pacientes con asma grave, con más crisis e ingresos hospitalarios

La alergia respiratoria a hongos es un factor de riesgo para pacientes con asma grave. Un porcentaje elevado de los asmáticos que deben ser ingresados varias veces está sensibilizado a uno o más hongos. Y, según los expertos, las alergias a hongos siguen siendo las grandes desconocidas, las que plantean más retos en su abordaje y donde queda mucho por investigar para ofrecer un diagnóstico y tratamiento adecuados. Otro tema abordado en el IV Simposio ESTEVE en Respiratorio, una cita de referencia para neumólogos y alergólogos, es la detección y diagnóstico y la terapia de pacientes con un fenotipo mixto de EPOC-asma, un 12% de los que padecen EPOC.
Los hongos son entre cien y mil veces más frecuentes que los pólenes y toda la población está expuesta a ellos durante todo el año, en el ambiente exterior y en los hogares. Si bien hay menos personas sensibles a ellos, quienes padecen una alergia respiratoria a hongos pueden desarrollar enfermedades importantes, potencialmente mortales, como una fibrosis pulmonar. Entre un 5% y un 10% de la población alérgica tiene una prueba cutánea a hongos positiva. 

En el caso de sujetos asmáticos con sensibilizaciones a hongos, pueden producirse cuadros de asma muy graves que pueden precisar el ingreso incluso en UCI. De hecho, el asma grave afecta al 5-10% de asmáticos adultos en España, y las pruebas cutáneas indican que entre el 30% y el 60% de estos pacientes son alérgicos a uno o más hongos. “La alergia a hongos condiciona de alguna manera la gravedad del asma. Además de desencadenar asma con más frecuencia, ésta es de mayor gravedad, con más visitas a urgencias y más ingresos por crisis severas. En estos casos, es frecuente la alergia respiratoria por alternaria”, explica el Dr. Antonio Valero, alergólogo especialista sénior del Servicio de Neumología y Alergias del Hospital Clínic de Barcelona.

Principalmente, son cuatro los más habituales: Alternaria y Cladosporium, de presencia predominante en el exterior, y Penicillium y Aspergillus, más abundantes en el interior. El hongo Alternaria es el más abundante en nuestro país y el más estudiado, y suele tener picos a finales del verano y al inicio del otoño, siendo más frecuentes las alergias respiratorias por este hongo en climas continentales o interiores.

Según los especialistas, “el papel de los hongos en el ámbito de las alergias respiratorias sigue siendo un gran desconocido tanto para alergólogos como neumólogos. Por el número de hongos existente, porque conocemos a pocas especies de mohos capaces de causar alergia respiratoria y también porque no disponemos de extractos con una calidad y estandarización adecuada para su diagnóstico. Por ello, el IV Simposio ESTEVE en Respiratorio ha centrado buena parte de su programa en este tema”.  
   
También pueden causar otras enfermedades, como la neumonitis por hipersensibilidad, que produce una respuesta inmunológica y un proceso de inflamación de las partes más periféricas del pulmón (fundamentalmente de los alveolos) y que también plantea un importante reto en su diagnóstico. “Su prevalencia se sitúa por debajo del 1% de la población y, si no se diagnostica en sus fases agudas, puede cronificarse y provocar fibrosis pulmonar, una enfermedad con pronóstico muy grave y que puede desencadenar la muerte”.

La neumonitis por hipersensibilidad se presenta de forma aguda, como si fuera una neumonía. Y, precisamente por ello, muchas veces pasa desapercibida. El diagnóstico puede tardar años, cuando el paciente ya ha desarrollado una fibrosis pulmonar. Según el Dr. Valero, “es importante la sospecha en un paciente con síntomas clínicos que parecen gripe o neumonías repetidas. Y pensar en el foco de exposición para hacer un estudio etiológico”. 

El pulmón del granjero o el pulmón del cuidador de aves son algunos de los ejemplos más conocidos - se calcula que entre el 2% y el 5% de los granjeros tienen neumonitis por hipersensibilidad. Pero puede afectar a profesiones que están expuestas a grandes cantidades de moho y a unos índices elevados de humedad (piscinas, jacuzzis, fontanería, fábricas de alimentos,...).