jueves, 28 de mayo de 2015

La SEOM advierte que el tabaco es la principal causa de más de una decena de tumores

El consumo de tabaco, como factor determinante de diferentes patologías y como primera causa conocida de mortalidad y morbilidad evitable, constituye el principal problema de salud pública en los países desarrollados. “Desde la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) incidimos en las cifras escalofriantes que giran alrededor del consumo de tabaco. Así y en base a los patrones actuales de consumo, aproximadamente 450 millones de personas adultas fallecerán por el tabaco entre los años 2.000 y 2.050. Al menos, la mitad de ellas morirán entre los 30 y los 69 años de edad” asevera la Dra. Pilar Garrido, presidente de SEOM. Por todo ello SEOM está comprometida de forma continua con la lucha contra el tabaco y en especial  en el Día Mundial sin Tabaco que se conmemora cada 31 de mayo.

El cáncer de pulmón en los hombres alcanzó su punto máximo a finales de 1980, y desde entonces ha caído en cerca de un tercio hasta los 36 casos por cada 100.000 hombres/año en los países de la Unión Europea. Los datos se sitúan ya por encima de los encontrados en USA, con 30 casos/100.000. Por el contrario, en las mujeres, las tasas se han incrementado durante estos últimos años, y se prevé que la tasa de incidencia para el año 2014 se sitúe en 14,1 casos por cada 100.000 mujeres. Mientras tanto, en la UE las tasas de mortalidad por cáncer de mama en la mujer cayeron más del 8% en 5 años a 14.5/100.000, lo que apunta que el cáncer de pulmón se convertirá en la primera causa de muerte en las mujeres en los próximos años. Esto indica que el hábito de fumar sigue siendo el determinante más fuerte de la mortalidad por cáncer en la UE.
El tabaco participa como agente causal en el cáncer de pulmón, cavidad oral, faringe, laringe, esófago, estómago, cuello de útero, vejiga, riñón, páncreas y próstata, además de la leucemia mieloide aguda. Se estima que el efecto carcinógeno del tabaco se asocia al 16-40% de los casos de cáncer en general. De ahí que el hecho de no fumar se considere en la actualidad como la mejor medida preventiva frente al cáncer. Se estiman unos 28.324 casos de cáncer de pulmón para el año 2015 en España, que pueden alcanzar los 34.000 casos anuales dentro de 20 años, lo cual da una idea de la enorme magnitud de este problema sanitario.
Este año la SEOM está colaborando con el Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM) en prevenir el tabaquismo entre las nuevas generaciones de médicos. Como explica Juan Pablo Carrasco, presidente del CEEM, “los estudiantes de medicina, como futuros profesionales de la salud, se adhieren a este manifiesto y destacan la importancia de que las conductas del tabaquismo sean eliminadas desde la propia juventud. Por ello estos estudiantes hacen un llamamiento a todo su colectivo a través de su campaña por redes sociales para que sean un referente y lideren el cese de esta actividad tan perjudicial”. 

Hoy día podemos decir que hay datos para el optimismo en España. La aprobación de la Ley 28/2005, constituyó un avance importante en la dirección marcada por los organismos internacionales, y los diversos desarrollos que en este campo se están produciendo en todas las CCAA constituyen la garantía de que los progresos en el campo del tratamiento del tabaquismo se están acelerando. Su objetivo ha sido disminuir la exposición al humo de cigarrillos en la población no fumadora y reducir la prevalencia del consumo de tabaco en España. Los datos recogidos en la Encuesta Nacional de Salud de España 2011 muestran una reducción general de los indicadores de consumo tabaco desde la implantación de esta ley. En 2011, la prevalencia de fumadores actuales es del 27% en adultos de 15 años y más, frente al 29,9% de 2009 (16 años y más). La prevalencia de fumadores diarios se ha reducido del 26,2% de 2009 al 24% de 2011.

Se sabe hoy en día que existen seis intervenciones consideradas como más coste-efectivas para el control del tabaquismo: incremento del precio de los cigarrillos y otros productos del tabaco; prohibición de la publicidad y la promoción de todos los productos del tabaco, logotipos y marcas comerciales; prohibiciones y restricciones de fumar en lugares públicos y en el lugar de trabajo; información al consumidor, y al público en general incluyendo campañas públicas de información, uso de los medios y la publicidad; advertencias sanitarias sobre los efectos del consumo de tabaco en los paquetes de cigarrillos; y el tratamiento para ayudar a las personas que han desarrollado una dependencia del tabaco a dejar de fumar, incluyendo el acceso a las medicaciones. Existe un absoluto consenso en señalar que sólo mediante la combinación de todas las medidas mencionadas, será posible conseguir una disminución significativa de la prevalencia del tabaquismo. La OMS señala además –en un informe reciente- que si se quiere conseguir una reducción significativa de la morbilidad y mortalidad causadas por el uso del tabaco en los próximos 30 a 50 años, las medidas de prevención y control deben ir acompañadas de una política asistencial eficaz.

Actualmente no se pueden excluir los riesgos para la salud asociados al uso intencionado de los cigarrillos electrónicos. En general, los líquidos que contienen nicotina son potencialmente peligrosos ya que la nicotina es tóxica y adictiva. Pero incluso el uso de cigarrillos electrónicos que no contienen nicotina puede tener potenciales efectos nocivos en salud. Además, se trata de dispositivos que incitan al acto de fumar de la misma manera que el tabaco al realizar el mismo ritual en las mismas circunstancias sociales, por lo que pueden tener el efecto contrario de impedir el cese definitivo de su consumo, manteniéndose la adicción psicológica, y evitando las restricciones establecidas por la Ley Antitabaco vigente en España.

Sigue la campaña con el hastag #EsFumandoElTabaco