lunes, 11 de mayo de 2015

La RICET analiza el peligro para los españoles de tres enfermedades olvidadas

Por primera vez en las epidemias de Ebola hace meses se tuvo la oportunidad de atender pacientes en hospitales del mundo desarrollado. Esta experiencia ha permitido mejorar el conocimiento sobre la clínica y las complicaciones de la Enfermedad por virus Ebola.
Científicos de la Red de Investigación de Enfermedades Tropicales (RICET) perteneciente al Instituto de Salud Carlos III, se reunirán ahora para analizar conjuntamente todo el proceso de manejo clínico de los casos de ébola tratados en España, los dos casos importados y el autóctono. Un asunto capital a analizar será la carga viral de estos pacientes. También estudiarán el papel de los tratamientos utilizados, tanto los de mantenimiento como los sueros hiperinmunes de pacientes que habían resuelto la infección por ébola.
El virus Ebola es un agente de riesgo biológico 4 por la gravedad de la patología ocasionada, la posibilidad de dispersión del virus en la comunidad y la falta de tratamientos y vacunas eficaces. En este contexto, cualquier dato que se pueda obtener sobre el estado del paciente que pueda orientar al clínico en la toma de decisiones, es crucial. Uno de estos datos es la denominada "carga viral" que es la medida de la cantidad de virus presente en el organismo del paciente. En el Centro Nacional de Microbiología del instituto de Salud Carlos III se implementaron las medidas necesarias para, no sólo, poder hacer el diagnóstico microbiológico sino para poder cuantificar el nivel de viremia del paciente, es decir, la cantidad de virus presente en la sangre del paciente. Al parecer 101 días después de haber sido resuelta su infección por ébola, todavía se detectan trazas de carga viral en el esperma de ciertos pacientes. Esto significa que la posibilidad de reproducción de una infección después de casi tres meses “aparentemente curado” puede ser viable. Hasta ahora no se había comprobado que el virus del ébola pudiera permanecer tanto tiempo en el esperma. Esto abre muchas cuestiones medicocientíficas sobre por qué el sistema inmunológico no consigue terminar del todo con el virus en ese tiempo.
El Dr. José Ramón Arribas aportará además en esta reunión los últimos datos sobre vacunas para ébola y hará referencia a una investigación en primates con un 100% de efectividad que ya se está utilizando en África y será publicada próximamente en una revista científica.
Enfermedad silenciosa durante 30 años
Unas 80.000 personas en España padecen la enfermedad de Chagas (EC) causada por el parásito Trypanosoma cruzi, declarada como una de las 17 enfermedades olvidadas por la Organización Mundial de la Salud y padecida por 8-10 millones de personas en todo el mundo.
Muchas personas no saben que llevan hasta 25 años padeciendo Chagas porque sus síntomas son silenciosos. La enfermedad comienza con síntomas similares a los de una gripe y si no es tratada en esta primera fase los enfermos pasan durante 20 o 30 años por una fase crónica indeterminada en la que el parásito está dentro del organismo reproduciéndose y provocando “en silencio” daños en diferentes tejidos sin que afloren los síntomas hasta provocar la muerte.
Cuando se diagnostica a uno de estos pacientes el primer problema que se le plantea al médico es si tratarlo o no tratarlo, porque no saben hasta qué grado está afectada por la enfermedad cada persona. Además tampoco se sabe si los tejidos de la persona están siendo afectados o el parásito se encuentra latente pero si causar daños. Actualmente existen dos tratamientos, el benznidazol y el nifurtimox, que pese a haberse demostrado eficaces, son tratamientos muy antiguos, bastantes tóxicos y con efectos secundarios importantes.
La Dra. Mª Jesús Pinazo analizará los biomarcadores que descubiertos por investigadores de la RICET permiten conocer en cada caso cómo están siendo afectados los tejidos durante los 20-30 años en que la enfermedad es asintomática y la velocidad a la que progresa la enfermedad dependiendo de la capacidad de respuesta del sistema inmunológico de cada persona frente a la actividad del parásito.
De esta forma los médicos ya pueden decidir en cada caso sobre la conveniencia o no de tratar a un paciente, saber si el tratamiento está resultando eficaz o conocer si el paciente está tomando o no la medicación.
Plataforma de productos naturales
La leishmaniosis es una enfermedad olvidada que nos afecta en España y no termina de erradicarse porque la Leishmania se está haciendo resistente a los actuales tratamientos. Pero…¿por qué está sucediendo esto?.
La leishmaniosis es una enfermedad autóctona en nuestro país cuya mayor morbilidad y mortalidad se produce en el cuerno de Africa, en la India, Bangladesh y en Brasil. Causada por el protozoo parásito Leishmania, se transmite por la picadura de un mosquito permitiendo que el parásito entre en nuestro organismo y se multiplique. En pocas semanas se padecen infecciones recurrentes que hacen de la leishmaniasis una asesina silente.
La RICET  tiene en marcha varios grupos de investigación destinados a estudiar el por qué de las resistencias. Coordinados por el Dr. Francisco Gamaro, han estandarizado estudios de fallos terapéuticos de tratamientos de leishmaniosis, estudios desarrollados a partir de  muestras clínicas de pacientes tratados en hospitales españoles. Los resultados serán extrapolables a otras partes del mundo. Estos estudios se basan en un procedimiento de identificación de resistencias, es decir, lo que miden es el por qué se están fallando estos tratamientos, fallos terapéuticos desde el punto de vista molecular originados por la resistencia de la leishmania.
Los pacientes estudiados son de tres tipos diferentes:
  • Pacientes con VIH y leishmania que todavía quedan de cuando surgió el VIH, están en tratamiento y se ha visto el fallo terapéutico a la leishmania porque esta es un parasito oportunista.
  • Pacientes inmunodeprimidos con leishmania: estos son pacientes más susceptibles a la leishmania por la inmunodepresión.
  • Pacientes que sólo tienen leishmaniasis y son inmunocompetentes.
En los tres casos el mecanismo que está haciendo que se vuelva resistente la leishmania es el mismo y está basado en la mayor capacidad que tienen los parásitos en sus ciclos metabólicos para disminuir e imponerse al efecto antiprotozoario que tiene los medicamentos actuales.
Analizar el por qué de las resistencias de la Leishmnia permitirá desarrollar nuevos tratamientos antiprotozoarios combinados o nuevos tratamientos alternativos. En esto están trabajando los investigadores de la RICET que ya tienen diferentes modelos experimentales desarrollados. La RICET tiene una plataforma de alto rendimiento de productos naturales en la cual ya existen seleccionados 60 cabezas de serie con cierto grado de efectividad que pueden ser buenas dianas con vistas a generar nuevos tratamientos.