martes, 5 de mayo de 2015

La Fundación MEDINA desarrolla estudios colaborativos en busca de nuevos antibióticos

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La Fundación MEDINA está desarrollando en la actualidad investigaciones colaborativas y consorcios con las compañías farmacéuticas y biotecnológicas “para acelerar la búsqueda de nuevas terapias” y, en concreto, nuevos antibióticos, según ha explicado este consorcio entre Merck Sharp & Dohme de España, la Junta de Andalucía y la Universidad de Granada (UGR).
Esta organización, que tiene su sede en el Parque Tecnológico de la Salud (PTS) de la ciudad de Granada, subraya que “hay una necesidad urgente de una nueva clase de componentes antibacteriales, puesto que ninguna nueva clase se ha descubierto desde 1987″. Ante ello, trabaja en la investigación de antibióticos, motivo por el que interviene en colaboraciones público-privadas con el mundo académico, las pymes y grandes empresas farmacéuticas.
Según manifiesta la Fundación MEDINA, sus áreas “clave” están centradas “en las infecciones y en las enfermedades parasitarias, la oncología y la inmunomodulación, además de en la neurodegeneración y las enfermedades raras”. En estos campos desempeñan su labor su directora científica, Olga Genilloud; la responsable de su Departamento de Proyección, la doctora Francisca Vicente, y el de su Departamento de Productos Químicos Naturales, el doctor Fernando Reyes.

Se ha valido de la experiencia de Merck
La Fundación “ha capitalizado la experiencia derivada de Merck, del equipo científico y las plataformas tecnológicas para posicionarse como un nuevo centro de excelencia en R&D en la investigación de fármacos”, manifiesta Genilloud, que añade que ésta estudia “la identificación de fármacos innovadores que responden a las necesidades no satisfechas de la terapia anti-infecciosa”.
“El descubrimiento de nuevos anti infecciosos está afrontando nuevos cambios con el emergente problema de la resistencia a los antibióticos usados hasta ahora”, explica, por su parte, Vicente, que añade que “el abuso de antibióticos durante décadas tanto en la sanidad como en la comunidad, no sólo en la salud de las personas sino en la prevención de infecciones en animales, ha acelerado la emergente resistencia a estos componentes”.