lunes, 4 de mayo de 2015

Expertos evidencian que los tratamientos más prescritos en artrosis, como los antiinflamatorios o el paracetamol, están demostrando una efectividad limitada y considerables efectos secundarios

La artrosis es una enfermedad crónica compleja, con una elevada prevalencia, que puede presentarse asociada a otras enfermedades graves.
Nuevos datos comunicados en el Congreso Mundial de Artrosis organizado por la OARSI (Osteoarthritis Research Society International) que se ha celebrado este fin de semana en Seattle (Estados Unidos), afirman que el 37% de los pacientes artrósicos a los que se les ha practicado una operación de reemplazo de rodilla o de cadera, además de la artrosis sufre otra enfermedad más. Concretamente, el 50% de pacientes tienen hipertensión arterial y el 11% diabetes. “Hemos visto que la artrosis a menudo aparece vinculada o desencadena otra enfermedad grave y por eso es muy importante prescribir un tratamiento eficaz y sobretodo seguro”, explica el Prof. Nigel Arden, epidemiólogo de la Universidad de Oxford (Reino Unido).

En este sentido, el Prof. Arden pone de manifiesto que “algunos de los tratamientos más utilizados en artrosis, como los antiinflamatorios, el paracetamol o los inhibidores de la COX-II, están demostrando una efectividad limitada para tratar los síntomas de la artrosis y considerables efectos secundarios, como problemas hepáticos, gastrointestinales o cardiovasculares. De hecho, recientes estudios señalan que el uso de antiinflamatorios a largo plazo se asocia con un incremento del riesgo de infarto”. Por este motivo, enfatizó la necesidad de ir hacia un tratamiento personalizado del paciente para evitar la interacción de medicamentos y reducir los efectos adversos.
Una buena alternativa para estos enfermos son los fármacos llamados protectores del cartílago, como el condroitín sulfato y la glucosamina, que cada vez cuentan con una evidencia científica más sólida y un elevado perfil de seguridad”, explico en su presentación el Prof. Allen Sawitzke, reumatólogo de la Universidad de Utah (Estados Unidos). El Prof. Sawitzke presentó los resultados del ensayo clínico MOVES, publicados recientemente en la revista Annals of the Rheumatic Diseases. La principal conclusión del estudio es que la combinación de condroitín sulfato y glucosamina tiene una eficacia comparable al antiinflamatorio celecoxib a los seis meses de tratamiento en artrosis severa, reduciendo de una forma clínicamente relevante el dolor, la incapacidad funcional, la rigidez, la inflamación y el derrame articular. “La principal diferencia es que el condroitín sulfato y la glucosamina presentan menos efectos secundarios, son más seguros para los pacientes y, por lo tanto, se pueden administrar de forma crónica”, añade el Prof. Sawitzke. Los resultados confirman los obtenidos en el estudio GAIT por el grupo de Clegg en 2006 y publicados en el New England Journal of Medicine en el cual la combinación fue superior a placebo en pacientes con dolor moderado a severo.
Finalmente, se presentó la revisión Cochrane sobre condroitín sulfato publicada el pasado mes de febrero. El objetivo de dicha revisión fue evaluar la eficacia y seguridad del condroitín sulfato en el tratamiento de la artrosis y para ello se realizó una búsqueda en 7 bases de datos que incluyó un total de 43 ensayos clínicos que abarcan 4.962 pacientes tratados con este fármaco. Los resultados de esta evaluación independiente evidencian que los pacientes tratados con condroitín sulfato presentaron una mejora estadísticamente significativa y clínicamente relevante frente a placebo en estudios de menos de seis meses.
Todos estos estudios se presentaron durante el simposio “Nueva evidencia en el tratamiento sintomático de la artrosis” organizado por Bioibérica, la única compañía española presente en el congreso.