sábado, 23 de mayo de 2015

El abordaje multidisciplinar es clave en el tratamiento de la esquizofrenia

Actualmente, la esquizofrenia es uno de los trastornos mentales más graves. Un 1% de la población desarrollará alguna forma de esquizofrenia a lo largo de su vida. En España la padecen 400.000 personas y se cree que muchas otras están sin diagnosticar. Las enfermedades mentales suponen el 40% de las enfermedades crónicas y la mayor causa de los años vividos con discapacidad.
A pesar del gran desarrollo de la investigación farmacológica en este campo durante las últimas décadas, la situación actual y de futuro cercano no permiten aventurar grandes innovaciones en el ámbito psicofarmacológico. “Afortunadamente, esto no implica que no vaya a ver ámbitos de mejora e innovación para el tratamiento de nuestros pacientes dado que los tratamientos actuales son de alta eficacia y dado también el gran avance de los sistemas de optimización de la calidad en la asistencia y de las nuevas tecnologías de información y de la comunicación”, explica Manuel J. Cuesta Zorita, jefe del Servicio de Psiquiatría del Complejo Hospitalario de Navarra.
Según ha explicado durante la conferencia inaugural del congreso de la Asociación Española de Psiquiatría Privada (ASEPP), que se celebra estos días en Sevilla, el abordaje de los trastornos mentales graves y entre ellos la esquizofrenia en la consulta privada supone para los profesionales un reto que exige una aproximación multidisciplinar e innovadora. “Por una parte se debe de atender con especial atención a los primeros episodios de la enfermedad en tanto que suponen la aparición de un proceso grave que en muchas ocasiones va a cursar hacia la cronicidad y comorbilidad con otras patologías, como la depresión y el consumo de sustancias. Se dan además las circunstancias especiales del impacto en el medio familiar primario, al que hay que disponer de una atención específica proveyéndole de la atención y la información necesaria en todo momento”, afirma Cuesta Zorita.
Todo proceso inicial debe conllevar una evaluación pronóstica y de prevención de riesgos porque muchos de estos pacientes a medio plazo pueden precisar dispositivos rehabilitadores complementarios para la recuperación y continuidad de su proyecto vital. “Se debe hacer especial énfasis en la prevención del suicidio, en la falta de adherencia a los tratamientos, en los déficit cognitivos y también en la prevención de los secundarismos graves que el tratamiento continuado con los fármacos antipsicóticos pueden generar”, explica el especialista.
Según ha puesto de manifiesto el doctor Cuesta, “los pacientes ya diagnosticados o de años de evolución que acuden a la consulta precisarán a menudo de programas complementarios de intervención para su integración en el medio sociolaboral desde la enfermería, el trabajo social y la psicología, que en muchas casos hacen que haya que trabajar de forma coordinada con otras consultas y/o centros de entidad pública y privada”.
En su opinión, el psiquiatra desde su consulta privada tiene que facilitar a los pacientes y a sus familiares información sobre la mejor evidencia disponible para el tratamiento de su proceso, lo cual conlleva una necesidad de actualización continuada en técnicas de evaluación y abordaje y en los nuevos tratamientos psicofarmacológicos, así como en psicoterapias basadas en la evidencia para el tratamiento de situaciones específicas.