miércoles, 29 de abril de 2015

El 90% de las personas que sufren una rotura de un aneurisma de aorta abdominal fallece

El 90% de las personas que sufren una rotura de un aneurisma de aorta abdominal fallece, según señala el doctor Javier Álvarez, presidente de la Sociedad Española de Angiología y Cirugía Vascular (SEACV), quien explica que sólo el 40% de los casos de rotura llegan al hospital, y de los que lo hacen, sólo el 40% sobrevive. Unos porcentajes que resultan muy impactantes si se tiene en cuenta que en España se operan unos 1.500 aneurismas rotos al año. Este experto explica que un aneurisma es una dilatación de una arteria que alcanza un calibre determinado, y, en el caso de la aneurisma de aorta, es cuando esta arteria, que en general mide entre 12 y 20 milímetros de ancho, pasa a ser superior a 30 milímetros.
Tal y como explica el doctor Álvarez, el aneurisma de aorta crece sin ningún tipo de síntoma: “Sólo en contadas ocasiones puede producir molestias abdominales o dolores lumbares, síntomas que suelen pasar desapercibidos por el paciente. En general son asintomáticas. La primera manifestación es la ruptura y, con ella, la muerte. De ahí la importancia de la detección precoz”. Normalmente, recuerda el presidente de la SEACV, se suelen encontrar aneurismas de este tipo cuando se realizan exploraciones de la cavidad abdominal por otra patología de tipo digestivo o urológico. Este paciente se remite a los servicios de Angiología y Cirugía Vascular para ser operado de forma preventiva.
Pero, recalca apoyado en las cifras, “esto es insuficiente”. Desde la SEACV se considera que “es necesario realizar screening, exploraciones de forma generalizada, a un grupo de población que tiene más riesgos de desarrollar un aneurisma para, de esta forma, poder detectarlos. El método para realizar estos estudios es la ecografía. Un método sencillo, barato, reproducible y rápido”.
Es importante, apunta el doctor Álvarez, que el estudio se realice en aquellos pacientes varones que cumplan los 65 años. La ventaja, agrega, es que con una sola ecografía se puede diagnosticar o descartar. “Si al hacerse el control, la persona tiene aneurisma de aorta entraría en los controles periódicos, que se asignan dependiendo del tamaño encontrado (a partir de 30 milímetros). El protocolo de seguimiento responde a que los aneurismas no crecen de forma uniforme. Tienen un comportamiento irregular. Si crecen muy rápido habría que operarlos”.
Además, hay otros condicionantes. El screening no se realizaría en mujeres, ya que la presencia de aneurismas es poco frecuente. Sí sería recomendable en pacientes con familiares de primer grado que tengan o hayan tenido aneurismas de aorta abdominal. También a pacientes fumadores (factor que multiplica el riesgo y acelera la progresión de la enfermedad) y cuando hay una arterosclerosis localizada a otros niveles (periférico, cardiológico, etc.). Cuando se presentan estos factores, el presidente de la SEACV considera que se puede adelantar la prueba a los 50 años.
Acerca de cuándo está indicado operar, el doctor Álvarez apunta que cuando pasan de un tamaño, de  6 cm, si bien muchos expertos recomiendan que se haga en 5,5 cm. “Si el paciente tiene unas condiciones favorables desde el punto de vista de enfermedades concomitantes se plantea la intervención en 5,5. Y es que hay que considerar que a mayor tamaño, mayor riesgo de ruptura. Una aneurisma de 8 tiene muchas posibilidades de romper a corto plazo”, agrega.

Situación en España
En España, a su juicio, se debería seguir el ejemplo de Reino Unido, donde ya está incluido desde hace más de un año el screening. Apunta que aún no existe esta posibilidad y que hay contactos desde la SEACV con determinadas autoridades sanitarias nacionales y autonómicas para ponerlo en marcha, si bien la respuesta aún no es positiva: “No hemos conseguido sensibilizar lo suficiente a la administración pública, pese a que la coste-eficacia está más que demostrada”.
Los datos de algunos estudios, precisa el doctor Álvarez, apuntan a que se encontraría un caso por cada 258 pacientes explorados, “una relación mucho menor que en cáncer de mama”. Por último, argumenta que “hoy en día muchos centros de salud de Atención Primaria cuentan con ecógrafo. Tras una formación y acreditación, podrían ser los propios médicos de Atención Primaria los que diagnosticaran la enfermedad. Sería una situación ideal”.