sábado, 27 de septiembre de 2014

Un centenar de pacientes cardiacos mejora su vida gracias a una rehabilitación integral individualizada

Las enfermedades del corazón son la primera causa de muerte en los países desarrollados.  Y Andalucía es la comunidad autónoma donde se producen más infartos de miocardio cada año, según la Sociedad Andaluza de Cargiología.
Para ayudar a los infartados, nació hace 4 años en el Hospital Nisa-Sevilla Aljarafe la Unidad multidisciplinar de rehabilitación cardiaca, dirigida por el doctor Tomás Calero. Desde entonces, un centenar de personas han pasado por este centro, donde a diferencia de otros, se realiza una rehabilitación personalizada. Eso ha provocado que “un 95% de los pacientes que han pasado por esta Unidad han mostrado su satisfacción por el trato recibido y los resultados obtenidos”.


Rehabilitación a la carta
La mayoría de los enfermos rehabilitados proceden de infartos de miocardio, aunque también nos encontramos con algunos transplantados de válvulas. En el Hospital Nisa Sevilla-Aljarafe no solamente se rehabilita el corazón, sino que también se intenta incidir en los estilos de vida que el paciente llevaba antes del infarto. “Al hacer terapias personalizadas, podemos acoger menos pacientes pero sin embargo, atendemos a cada uno según sus necesidades”, resalta el Dr. Calero.
Los pacientes afectados por alguna manifestación de una cardiopatía llegan aquí con muchas preocupaciones de sus limitaciones después del infarto. En esta Unidad se presta toda la ayuda necesaria para que estos pacientes vuelvan a su vida cotidiana lo antes posible y en las mejores condiciones posibles. Por eso se le presta todo el apoyo necesario a nivel médico, psicológico, laboral y social. “Contamos con un Equipo de Psicología para tratar problemas de inseguridad, depresión o problemas de sexualidad derivados del infarto, y que terminan influyendo en la relación de pareja”.

Cambiar hábitos
Los mayores enemigos del corazón son  unos malos hábitos alimenticios (alcohol, tabaco, comida alta en grasas), el sedentarismo y unos estilos de vida con demasiado estrés.  Por eso el doctor Calero insiste mucho en cambiar los estilos de vida que el paciente llevaba antes del infarto. Se incide mucho en la práctica continuada de ejercicio físico y adoptar una alimentación cardiosaludable. 

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