lunes, 9 de junio de 2014

LA ALIMENTACIÓN DE UN FUTBOLISTA DE ÉLITE PUEDE MARCAR UNA DIFERENCIA CONSIDERABLE EN SU RENDIMIENTO DEPORTIVO QUE PUEDE SER HASTA DEL 40%



Un futbolista de élite lo es los siete días de semana por lo que debe cuidarse en todo momento para rendir de forma óptima los 90 minutos que juega”, asegura el doctor Antonio Escribano, Responsable de la Unidad de Nutrición, Metabolismo y Composición Corporal de la Real Federación Española de Fútbol y miembro de la Comisión de Nutrición y Hábitos Saludables del Comité Olímpico. Es por este motivo por el cual, “los futbolistas y los profesionales relacionados con el mundo del fútbol deben saber y tener siempre en cuenta que una alimentación adecuada y más aún, estratégica y tácticamente diseñada, puede influir mucho en el rendimiento físico y, sobre todo, puede mejorarlo en gran medida, ya que las diferencias en el rendimiento entre futbolistas bien y mal alimentados son mucho más importantes de lo imaginable, llegando a marcar una diferencia en el rendimiento del jugador que puede superar márgenes de más del 40%, en sus depósitos de combustible muscular”, asegura el doctor Escribano.

Las exigencias fisiológicas que se generan en el trabajo muscular ejercido durante la práctica del fútbol hacen que en el transcurso de un partido se lleve a cabo “un elevado y específico gasto energético”, indica el doctor. “La duración del esfuerzo es de unos 55-60 minutos reales de juego y la intensidad del mismo es variable, pero se sitúa en una media del 75 -80% del VO2max”, añade este experto.

Las distancias recorridas varían entre 10 y 14 Km según el puesto que se ocupe en el equipo. Además, se realizan frecuentes saltos y carreras de mayor o menor longitud y con mayor o menor continuidad, pero desarrollando una alta intensidad. Según el doctor Escribano, “todo ello propicia variaciones en la demanda energética muy altas en cuestión de décimas de segundo, que para poder desarrollarse exigen que la presencia, disponibilidad y utilización del combustible adecuado por parte del músculo, sin olvidar el cerebro, sea esencial”.

Las células que componen el tejido muscular traducen la energía química procedente de los alimentos en energía mecánica que se expresa en el movimiento. Esta energía procede, en el caso del fútbol y aunque depende en parte de la intensidad y ritmo a que se desarrolle el partido, fundamentalmente de los hidratos de carbono, mucho menos de las grasas y en muy escasa medida de las proteínas. La alimentación del profesional deportivo ha de ser, por tanto, rica en hidratos de carbono complejos, es decir arroz, pasta y patatas en primer lugar, seguido de hortalizas, frutas, verduras, pescado y carnes tanto blancas como rojas y algún otro alimento complementario”, especifica el doctor Escribano. En este mismo orden de cosas, queda prohibido el consumo de “alcohol, y muy limitado el de  grasas saturadas, embutidos, dulces y todo tipo de bollería, ya que no aportan nada aprovechable desde le punto de vista del rendimiento nutricional deportivo para el profesional del fútbol". Esto es clave, teniendo en cuenta que la cantidad de combustible muscular y, por lo tanto, la capacidad del músculo para mantener un ejercicio continuado, está relacionada íntimamente con el tipo de alimentación que se practica.

Asimismo, es fundamental que el futbolista este perfectamente hidratado, tanto en los entrenamientos como durante el partido: “Durante los entrenamientos, el deportista debe beber frecuentemente, de forma aproximada cada 20 minutos y entre 20 y 30 centilitros de agua. Es muy importante que el jugador no tenga nunca sensación de sed y que una vez acabado, tanto el entrenamiento como el partido, reponga la cantidad de líquido perdida”.  A este respecto, el doctor Escribano asegura que “el fútbol es posiblemente uno de los deportes que presentan  una mayor exigencia metabólica en nuestro organismo, razón por la cual solo se permite jugar un partido cada 72 horas".


Entrenamiento biológico
El paso de los años y la experiencia ha hecho que cobre más relevancia el tema de la nutrición en el deporte, de esta manera “son más muchos los deportistas que, desde las categorías inferiores, reciben formación nutricional”. Esto ha permitido que cuando estos deportistas lleguen a categorías superiores, “sus cuerpos estén biológicamente entrenados para abordar la excelencia en el rendimiento deportivo”. El diseño alimentario concreto para cada futbolista ha de ser ajustado de forma individual y su importancia no solamente está limitada al mantenimiento del peso, que ya de por si es trascendental, sino que es determinante en el rendimiento, recuperación después del esfuerzo, prevención y curación de lesiones.

Además, “la estrategia alimentaria global para todo un equipo, lo que también podría ser entendido como una especie de táctica alimentaria y nutricional, debe desarrollarse desde la pretemporada hasta el final de la competición, analizando los entrenamientos, cada partido y post-partido concretos, teniendo en cuenta horarios, partidos previos de cada futbolista, condiciones ambientales, viajes, descansos, etcétera, y debe abarcar hasta los más mínimos detalles, incluso los relacionados con la forma y tecnología usada en la preparación de los alimentos”, indica este experto. De esta manera, lo jugadores ofrecen lo mejor de sí  en las competiciones deportivas de alto nivel y máxima exigencia física, “no es recomendable que un jugador tenga que someterse a una dieta durante el tiempo de competición, ni por exceso de peso, ni por defecto del mismo”, concluye Escribano.

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