miércoles, 24 de abril de 2013

la obesidad se vive peor en España que en EEUU según un estudio científico


Los pacientes obesos españoles presentan una peor calidad de vida que los pacientes obesos americanos, según muestra un estudio realizado por el Grupo de Estudio de la Obesidad de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (GO-SEEN) en colaboración con los doctores Ross D. Crosby y Ronette L. kolotkin, de la Universidad de Duke, en Carolina del Norte (USA) en más de 1.600 pacientes de España y Estados Unidos.
En concreto, los pacientes españoles mostraron peores resultados en los aspectos relativos a función física, trabajo y vida sexual. “Sin embargo, -explica la doctora Assumpta Caixás, miembro de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN)- no se dieron diferencias entre ambos grupos de pacientes en cuanto a los aspectos relativos a estrés o autoestima”.
En España, se estima que más de la mitad de la población adulta tiene problemas de sobrepeso y que el 30-35% tiene obesidad abdominal. En cuanto a la obesidad mórbida (IMC>o igual a 40 kg/m2), se estima que se da en el 2-3 % de la población, “pero si consideramos a todas las personas con obesidad que presentan un Índice de Masa Corporal (IMC) superior a 35, las tasas son de entre el 7-10 %, con una mayor representatividad en Extremadura, Andalucía, Albacete, Murcia, Galicia y Canarias”, asegura el doctor Albert Lecube, coordinador del Grupo para el estudio de la Obesidad de la SEEN. “A este respecto, debemos tener en cuenta- asegura el experto- que la obesidad mórbida, por sí misma, ya comporta una reducción manifiesta de la calidad de vida y entre 5-12 años menos de expectativa de vida (dependiendo de la edad de inicio de la obesidad mórbida), debido a las frecuentes complicaciones asociadas que acarrea”.

Pacientes obesos españoles VS pacientes obesos americanos
Los pacientes obesos españoles presentaron en el test de calidad de vida que se les realizó (IQoL-Lite) una puntuación peor en cuanto a condiciones físicas (41,8 puntos sobre 100) que sus homólogos estadounidenses (50,5 sobre 100). En una comparativa extrapolable al parámetro relativo a la vida sexual los españoles también puntuaron peor, 56,8 frente al 63,2 que los pacientes obesos de EE.UU. Según esta experta, “una posible explicación de porqué los pacientes obesos españoles presentaron una puntuación peor que los pacientes obesos americano en los parámetros relacionados con la calidad de vida, podría atribuirse a que la epidemia de obesidad ha llegado más tarde en los países europeos y la población todavía no está adaptada a esta nueva situación y tampoco dispone de medios apropiados para enfrentarse a los hándicaps que supone la obesidad”.

Sin embargo, no hubo diferencias en los niveles de autoestima presentados por ambos grupos de pacientes obesos, aunque sí por género. Las mujeres obesas, (tanto españolas como americanas) presentaron peor puntuación que los varones obesos de ambos países. En opinión de esta experta, “esto puede ser debido a la presión que la sociedad ejerce en cuanto al aspecto físico que han de tener las mujeres, unido al carácter de por sí exigente de las mujeres con su propia imagen”.  Cabe también destacar que “las mujeres obesas americanas presentaron además peor calidad de vida sexual que el grupo masculino, datos que no se evidenciaron en el caso de las mujeres obesas españolas”, explica Caixas.

En cuanto a la relación existente entre el Índice de Masa Corporal (IMC) y la calidad de vida, el estudio demostró que ambos parámetros están estrechamente ligados. En este sentido, en el caso de participantes españoles en el estudio, por cada punto que aumentaba el IMC, disminuía un 1,95 la puntuación de la percepción de buena calidad de vida, mientras que en el caso de los norteamericanos por cada punto que aumentaba el IMC, disminuía su puntación en la encuesta en un 1,49. En el caso de las mujeres, es interesante señalar que,  partiendo de los mismos IMC que los varones, sus índices de percepción de pérdida de calidad de vida eran mayores.

El estudio reveló también que en la población española, que existe un riesgo multiplicado por tres de padecer depresión, ansiedad, trastorno bipolar o esquizofrenia en el caso de los pacientes obesos, frente a los no obesos. De igual manera, los datos mostraron que más del 10% de los pacientes obesos presenta un  trastorno de la alimentación que, como norma general, explica la doctora Caixas, “se trata de bulimia o “trastorno por atracón, es decir, ingesta compulsiva de una gran cantidad de alimento, con pérdida de control, y sin fase purgativa después -no vómitos, no laxantes- a diferencia de la bulimia, que sí que suelen alternar estas dos fases: atracones y fase purgativa”.

Metodología
El estudio, realizado por Grupo de Estudio de la Obesidad de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (GOSEEN), en colaboración con los doctores Ross D. Crosby y Ronette L. kolotkin de Estados Unidos, es un estudio  transversal y multicéntrico representativo de la población española (16 centros hospitalarios) de las comunidades autónomas de Andalucía, Asturias, Cataluña, Galicia, Islas Baleares, Madrid y País Vasco.

Los datos, recogidos entre junio y diciembre de 2010, corresponden a un total de 1.600 pacientes: 800 españoles y 800 americanos. En el caso español, se estudiaron 400 pacientes obesos mórbidos que acudían a consulta para ser tratados de obesidad. A todos ellos se les realizó un cuestionario de calidad de vida (IQoL-Lite) cuyos resultados se compararon con los obtenidos de 400 pacientes americanos también con obesidad mórbida procedentes de hospitales de EE.UU. A su vez,  como grupo control se estudiaron 400 sujetos no obesos de cada uno de los dos países implicados.

Los grupos de pacientes españoles y americanos fueron comparables en cuanto a edad, sexo e IMC. Los grupos de sujetos no obesos también fueron muy similares entre ellos y fueron aparejados por edad y sexo con sus respectivos grupos de pacientes en cada país. 


La obesidad, un problema de salud pública
El grado del trastorno en el peso corporal se clasifica según el Índice de Masa Corporal (IMC), hallado al dividir el peso en kilogramos por la altura en metros al cuadrado. Un “IMC de entre 18,5 y 24,9 se considera normopeso, mientras que cuando este índice está entre 25 y 29,9 existe sobrepeso y cuando se tiene más de 30, existe obesidad”, explica Lecube.  

La obesidad es un problema de salud pública de primer orden, que se asocia a una gran comorbilidad y coste sociosanitario. Favorece la aparición de muchas enfermedades, siendo éstas más frecuentes que en las personas con peso normal. Así, diabetes, hipertensión arterial, hiperlipemia, colelitiasis y apnea del sueño aparecen 3 veces más en las personas con obesidad, mientras que la enfermedad coronaria, la artrosis y la gota se dan de dos a tres veces más. Además, en la actualidad, ya existen evidencias de que la presencia de obesidad conlleva un aumento del riesgo de algunos tipos de tumores, como el cáncer de mama o el cáncer de colon.

En este sentido, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) se prevé que para el 2015 un total de 41 millones de personas fallecerán en el mundo de enfermedades crónicas a consecuencia de una alimentación inadecuada, consumo de tabaco y falta de actividad física. Se prevé, asimismo, que la obesidad será la primera causa de mortalidad y morbilidad en este siglo.