martes, 18 de diciembre de 2012

LA APLICACIÓN DE CRITERIOS DE PRIORIZACIÓN DE PACIENTES CON VARICES EN LISTA DE ESPERA ALIVIARÍA LA SOBRECARGA DEL SISTEMA NACIONAL DE SALUD


Las varices forman parte del Top 10 de la lista de las enfermedades más prevalentes del mundo, y representan una de las cirugías electivas más practicadas en los hospitales, lo que repercute de manera notable en la asistencia sanitaria y en la sobrecarga que sufre el Sistema Nacional de Salud (SNS). En este sentido, el profesor Francisco Lozano, presidente de la Sociedad Española de Angiología y Cirugía Vascular (SEACV) considera fundamental incluir criterios científico-técnicos especializados que ayuden a priorizar a los pacientes con insuficiencia venosa que están en lista de espera quirúrgica con el fin de limitar el colapso y agilizar el proceso terapéutico.

La elevada frecuencia de este tipo de cirugía dentro del SNS ha ido en aumento en los últimos cinco años, periodo en el que se han intervenido una media de 20.000 varices al año. Este incremento ha situado a la insuficiencia venosa crónica como una de las patologías que genera mayores listas de espera en nuestro país, y a pesar de tratarse de una enfermedad a priori banal, sus grados clínicos más avanzados y sus complicaciones pueden llegar a ser importantes desde el punto de vista clínico, psíquico y social. “En un entorno de recursos limitados y de crisis, es importante clarificar las indicaciones absolutas y relativas de la cirugía de las varices esenciales para garantizar la prestación dentro del SNS. El fin es racionalizar la inclusión de pacientes en lista de espera, partiendo de la idea de que no todas las varices requieren tratamiento quirúrgico, máxime en un entorno sanitario público”, explica el profesor.

En este sentido, el presidente de la SEACV insiste en que “es fundamental considerar la necesidad de priorizar por un sistema asistencial que no se rija por el orden de llegada, sino que contemple criterios trasparentes, objetivos y universales”. Precisamente en 2008 se publicó el primer sistema de priorización de cirugía de varices desarrollado y validado en España, y en el que destacaban como principales criterios la gravedad de la patología, el tamaño de las varices, el riesgo de complicaciones y la calidad de vida de los pacientes. ”Para limitar la lista de espera es necesario ser muy estricto en las indicaciones de cirugía. La mera priorización según orden de llegada a la lista puede crear problemas clínicos, psicológicos y sociales, sobre todo en pacientes con grados muy avanzados y complicaciones. La aparición de un criterio de priorización explícito y consensuado puede asegurar la equidad del proceso y una mejor adecuación a la realidad de cada paciente”, comenta el profesor Lozano.

Herramientas de diagnóstico
El diagnóstico y tratamiento quirúrgico de las varices ocasionan una sobrecarga asistencial, que se traduce en largas demoras. En este sentido, actualmente el diagnóstico debe incluir, de forma sistemática e inexcusable, la realización de un eco-doppler, que desde su aparición se ha convertido en elemento de uso rutinario en la práctica clínica para la correcta valoración y orientación diagnóstica y terapéutica de la insuficiencia venosa crónica. ”En consonancia con las indicaciones actuales de las guías clínicas y con el fin de minimizar la posibilidad de recidiva y acelerar el tratamiento de forma precoz el uso del eco-Doppler debe efectuarse tanto en el pre como en el post operatorio”, explica el profesor Lozano.

La aparición del eco doppler ha cambiado radicalmente el tratamiento quirúrgico de las varices y ha permitido la aparición de nuevas técnicas percutáneas de ablación endoluminal, como el láser endovenoso, la radiofrecuencia y la escleroterapia con espuma, así como el desarrollo de la cirugía hemodinámica. Por su parte, el tratamiento conservador se recomienda en los pacientes asintomáticos o con síntomas leves o con contraindicación para el tratamiento quirúrgico, que se hace necesario cuando los síntomas de las varices impactan significativamente en la calidad de vida de los pacientes o cuando surgen complicaciones.