lunes, 28 de mayo de 2012

Un estudio sugiere que distintas variaciones del ADN predisponen las ideas


“Dios los cría y ellos se juntan” o, traduciendo del inglés, “los pájaros del mismo plumaje forman bandadas” (Birds of a feather flock together). La sabiduría popular tiene identificado un comportamiento –que uno tiende a juntarse con similares- cuya base genética se describe en un trabajo de investigadores de la Universidad de Boston que publica Genetic Syndromes and Gene Therapy. De acuerdo con este estudio, para predecir los resultados de unas elecciones podría ser más útil hacer un análisis genético de la sociedad que vota que una encuesta.
La causa, según apuntan los investigadores dirigidos por Marlene Oscar Berman, neuróloga y psiquiatra de la universidad estadounidense, estaría en un trastorno genético denominado síndrome de deficiencia de la recompensa, que hace que, por ejemplo, personas con tendencia a alguna adicción se busquen. De hecho, según afirman, esta actitud, denominada homofilia (no confundir con homosexualidad), está en la base de que los seres humanos tiendan a construir grupos de amigos con intereses e ideas similares.
“Por ejemplo, la gente con una determinada configuración genñética puede ser más confiada y, por lo tanto, más proclive a unirse a un partido político que otra”, ha dicho Berman. “Yendo más allá, esta asociación genética también influiría en una determinada inclinación de voto. Por ejemplo, podría explicar la pervivencia de dinastías de republicanos extremos, y de sagas demócratas”, ha añadido.
Eso no quiere decir que los seres humanos no deban ignorar que disponen de libre albedrío, pero sin ser tan ingenuos como para subestimar la base biológica de sus comportamientos, ha dicho la investigadora. Por eso anima a “nuevos trabajos” en los que colaboren “biólogos y sociólogos” para “confirmar el resultado de estos trabajos”.
Esta investigación es un paso más allá frente a otras en las que también se demostró que cerebro liberal y uno conservador funcionaban de manera diferente, y que publicó Nature Neuroscience. Lo que ocurre es que ahora se va a la base última de la biología, la genética, mientras que entonces se atribuían los cambios a la constitución de las conexiones cerebrales, que varían en el desarrollo de los individuos.
**Publicado en "EL PAIS"

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