martes, 24 de abril de 2012

La mala alimentación y el sedentarismo son responsables de casi el 30% de los casos de cáncer


 En España se diagnostican más de 160.000 casos de cáncer cada año, de los que casi un 30% se desarrollan por implicaciones ambientales relacionadas con una dieta inadecuada y con el sedentarismo, según diversos estudios epidemiológicos. “Existe evidencia científica que relaciona el consumo elevado de ácidos grasos saturados, como fritos, rebozados o mantequillas, con la aparición de enfermedades cardiovasculares y obesidad, y esta ultima  puede derivar en procesos tumorales”, ha asegurado Pedro Robledo, de la Unidad de Dietética y Nutrición e investigación del MD Anderson Cancer Center Madrid en el marco de la Jornada “Avances en Nutrición y Cáncer” que ha organizado recientemente en Madrid el MD Anderson Cancer Center Madrid, en colaboración con Laboratorios ROVI.

Esta jornada, que se celebra anualmente desde 2003, pretende revisarlos aspectos mas novedosos y relevantes en nutrición y cáncer  por su acreditación científica. Así, el encuentro ha logrado reunir a más de un centenar de profesionales de la salud, fundamentalmente de unidades de nutrición clínica, oncología y farmacia, interesados en los avances científicos que relacionan el consumo de ácidos grasos W3 con la prevención de enfermedades como el cáncer.

Los malos hábitos alimenticios, el consumo elevado de alcohol y tabaco, la falta de ejercicio y la obesidad son algunos de los factores que pueden aumentar el riesgo de aparición de un tumor. Para reducir las probabilidades, el especialista de MD Anderson Cancer Center Madrid ha insistido en que “una alimentación variada y equilibrada, que se adecúe a la edad y al estilo de vida de cada persona, actúa como prevención y como adyuvante en la terapéutica del cáncer”. De esta forma, se recomienda seguir una dieta basada en el consumo de verduras, aceite de oliva crudo, pescado azul, frutos secos moderadamente legumbres seria una dieta oncosaludable podemos añadir otros alimentos, Como la onagra, el espino blanco y algún crustáceo como el Krill que también contiene W3 que por su contenido en ácidos grasos W3 actúan como antioxidante celular y pueden contribuir a disminuir el riesgo de padecer algunos tumores.

Los expertos han recordado, además, la necesidad de realizar una valoración nutricional previa a los pacientes en tratamiento oncológico que permita adaptar las necesidades dietéticas a la terapia que recibe cada individuo.

Las guías alimentarias, por su parte, aconsejan, como base de una dieta equilibrada y oncoprotectora, el consumo de 4 o 5 raciones/día de frutas y verduras, 2 o 3 raciones/día de proteínas, una ingesta de 30 gr. de fibra, reducir el consumo de grasas saturadas y consumir 8 vasos de agua al día. Además, se recomienda la práctica diaria de ejercicio físico durante al menos 30 minutos.

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