lunes, 26 de diciembre de 2011

La migración aumenta los trastornos de conducta según un estudio en EEUU

El trastorno de conducta es un desorden psiquiátrico que se manifiesta en la infancia y adolescencia, sobre todo entre varones, y se caracteriza por comportamientos desafiantes o impulsivos, consumo de drogas o actividades delictivas, entre otros hábitos problemáticos. Los expertos consideran que tras él pueden estar factores genéticos pero también ambientales, como los conflictos familiares, la pobreza o la migración.
Un nuevo estudio, realizado en EEUU, ha mostrado que los emigrantes de origen mexicano tienen más probabilidades de presentar este trastorno cuanta mayor ha sido su exposición a la cultura de su país de acogida. Los investigadores compararon a cuatro grupos de población, todos ellos de origen mexicano: el primer grupo vivía en México; el segundo emigró después de los 15 años; el tercero fue educado en EEUU y el cuarto nació en este país, al que sus padres habían emigrado.
En total, se analizaron datos de más de 2.600 voluntarios y los resultados han revelado unas menores tasas de trastornos de conducta en los grupos más enraizados en su país de origen. La presencia más baja del problema se detectó entre quienes habían permanecido en México, y sólo el 2% de las personas en familias de emigrantes mostraba signos de haber sufrido este desorden. En cambio, la cifra se elevaba hasta 11,5% en los jóvenes que habían nacido en EEUU pero tenían al menos un progenitor mexicano.
"La prevalencia de trastornos de la conducta aumenta dramáticamente a través de generaciones de población de origen mexicano después de la migración a EEUU", concluyen los autores, encabezados por el investigador Joshua Breslau, de la corporación RAND, en Pittsburgh. "Este incremento es de mayor magnitud en los síntomas no agresivos que en los agresivos", matizan.
Este dato es importante porque los expertos creen que las modalidades más violentas de los trastornos de conducta tienen un mayor componente genético. Es decir, la migración -un factor ambiental- aumentaría el riesgo de padecer el desorden, pero no en sus manifestaciones más agresivas, que estarían reservadas para aquellas personas en los que confluya un factor hereditario.
El nuevo estudio, publicado en la revista 'Archives of General Psychiatry', representa la otra cara de la moneda de las investigaciones que han tratado este mismo problema entre gemelos y mellizos, los cuales habían encontrado una "sustancial influencia genética" en la manifestación de este trastorno. "Futuros estudios podrían ser capaces de identificar los factores genéticos y ambientales específicos involucrados en este complejo cambio epidemiológico en morbicidad psiquiátrica", sostienen Breslau y sus colegas.

**Publicado en "EL MUNDO"

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