martes, 27 de diciembre de 2011

EEUU alertó sobre los implantes PIP hace una década



Diez años antes de que las autoridades francesas decidieran retirar el mercado los implantes mamarios de la compañía PIP, Estados Unidos ya había alertado de sus riesgos. A comienzos del años 2000, la agencia estadounidense del medicamento (FDA) ordenó una inspección en la planta donde se fabricaban los implantes, en la ciudad La Seyne Sur Mer. Tras la inspección, el dueño de la compañía, Jean Claude Mas, recibió una carta en la que se notificaban, al menos, once irregularidades en el proceso de fabricación y se aseguraba que los implantes estaban «adulterados».
La investigación estadounidense coincidía con más de un centenar de reclamaciones en varias partes del mundo por complicaciones con estos implantes mamarios, roturas e infecciones. Los resultados no transcendieron, aunque Estados Unidos dejó de utilizar en mayo de 2000 las prótesis de silicona de esta marca por sus riesgos.
En Francia y en el resto de países europeos siguieron implantándose. Eran más baratas que el resto implantes en el mercado y gozaban del sello de calidad de la CE. Hasta marzo de 2010 Europa no decidió apartarlas de la comercialización. Lo hacía tras detectar un alarmante índice de roturas y comprobar que el material de relleno era un gel de silicona con características diferentes a las que el fabricante confesaba.
«Iniciativa capitalista»
PIP fue fundada en 1991. Mas tuvo que cerrarla cuando sus implantes fueron retirados del mercado. Pero durante el tiempo que estuvo operativa se convirtió en la tercera mayor empresa del sector, con unas ventas de 300.000 implantes mamarios en más de 60 países. Más del 90 por ciento de las prótesis se colocaron en países latinoamericanos y europeos.
Ahora su dueño, en busca y captura por la Interpol, asegura que está preparado para responder ante los tribunales. Aunque hasta la fecha no ha habido ninguna imputación formal por este tema, algunas fuentes sostienen que el tribunal de Marsella podría acusar a cuatro empleados de la compañía por fraude. Jean Claude Mas también podría ser investigado por homicidio involuntario, si se relaciona la muerte de una mujer por cáncer con la implantación de estas prótesis.
A través de su abogado, el dueño de la compañía ha admitido que utilizó geles de silicona sin licencia y cinco veces más baratos que los habituales para hacer frente a las dificultades financieras de la compañía y a la «fuerte competencia». El abogado Yves Haddad reconoce que su cliente actuó con el único fin de incrementar sus beneficios, pero señaló que esa «iniciativa capitalista» solo puede ser reprobada desde un punto de vista moral o como «una falta» en el respeto a las normas sanitarias.
La empresa utilizaba dos productos, un gel de silicona conforme a las normas francesas y otro producto, fabricado por PIP, que no las seguía con el que se fabricó el 80% de los implantes. «Lo hicieron para tener más beneficios», dijo el letrado, quien señaló que en una sociedad capitalista «estas cosas se hacen».
Su abogado insiste en que «no era un producto nocivo». ¿Se ha demostrado científicamente que (los implantes mamarios) eran peligrosos?. No», aseguró a France Info Yves Haddad. Lo cierto es que las prótesis se rompían y la silicona se infiltraba. Al menos ocho mujeres desarrollaron un cáncer.



**Publicado en "ABC"

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