lunes, 22 de agosto de 2011

Los hospitales maternales reducen los partos traumáticos

El uso del bisturí para abrir el perineo a la hora del parto para facilitar la salida del niño -proceso denominado episiotomía-ha dejado de formar parte del protocolo habitual en los nacimientos que son atendidos en las principales maternidades de Catalunya. La del Hospital de Vall d'Hebron recurre a esa práctica en menos del 20% de los partos, asegura el ginecólogo José Luis Sánchez. El área maternal del Hospital Clínic aplica la episiotomía en un 30% de los partos. La tendencia a evitar el corte vaginal se ha generalizado a medida que las áreas maternales de los hospitales han incorporado criterios que intentan que un parto se parezca más a un acontecimiento natural que a la operación de un órgano enfermo.

Los cortes del perineo, causa de frecuentes secuelas en la zona de la pelvis y en los órganos genitales de las mujeres que acaban de ser madres, se aplicaban hace apenas cinco años en el 80% de los partos que atendían los hospitales públicos y las clínicas privadas de Catalunya.

-TODO ATRAVESADO
Si todo va bien, en una episiotomía el bisturí se adentra dos centímetros en la musculatura genital, lo que implica dar cuatro o cinco puntos de sutura una vez extraído el niño. Si el nacimiento concluye con el uso de fórceps, la abertura vaginal se desproporciona y el bisturí atraviesa piel, músculo y mucosa vaginal. Puede llegar a ser de siete centímetros de profundidad. Las lesiones posparto, en forma de desgarro de esfínteres e incontinencias de algún tipo, son inevitables en estos casos. «Ya no hacemos episiotomías por sistema -reitera Sánchez-. Solo se aplican si el perineo no se distiende y hay riesgo de desgarro de esfínteres durante el parto».
Este no es el único cambio que han experimentado los protocolos oficiales de partos. El objetivo es evitar que las mujeres a las que desagrada que su hijo nazca en un ambiente quirúrgico opten por quedarse en casa en el momento del parto. Así, en las unidades de neonatología se tiende a evitar que la mujer acabe la fase de dilatación uterina con una vía de suero pinchada en la vena, precedida de una lavativa y un rasurado riguroso que se le ha aplicado nada más iniciar las contracciones.
Cuando el parto es considerado de bajo riesgo, lo habitual es que sea atendido por una comadrona, con supervisión médica. La mujer escoge la postura en la que permanecerá mientras nace su hijo -boca arriba, sentada, en cuclillas- y no necesariamente permanece en un quirófano. A medida que el nacimiento se complica, el cuidado de esos detalles va disminuyendo y el parto deja de ser tratado como un acto fisiológico para transformarse en una urgencia quirúrgica. Un detalle importante de esta transformación lo aportó la decisión de propiciar la lactancia materna desde las primeras horas de vida del niño. Estos cambios en la atención del parto se iniciaron en los hospitales Clínic, Vall d'Hebron, Sant Joan de Déu y Sant Pau. En la actualidad, los suscriben una veintena de centros catalanes.

**Publicado en "EL PERIODICO DE CATALUNYA"

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