miércoles, 24 de agosto de 2011

La píldora genérica no arranca en España

Los nuevos anticonceptivos genéricos pasan desapercibidos entre las consumidoras y la gran mayoría de las farmacias pese a que a partir de ahora los médicos deberán prescribir el principio activo de los fármacos y no una marca determinada. Tanto las usuarias como el sector ginecológico consideran una necesidad básica el uso del medicamento, pero muchas mujeres se quejan de que son demasiado caros. Por ello, y con el objetivo de llegar al mayor número de mujeres posible, el Sistema Nacional de Salud (SNS) subvenciona desde junio dos genéricos equivalentes al Yasmin y Yasminelle, las píldoras orales de precio libre más preescritas, bajo el nombre de Dretine y Dretinelle. Dos meses después de que salieran a la venta, y aunque se está realizando la distribución del producto, la píldora no arranca.

Los nuevos comprimidos fabricados por Teva cuestan 9,90 euros y suponen un ahorro del 56% respecto a las equivalentes de marca, elaborados por Bayer, que se venden por 15,45 euros. El SNS cifra la financiación de los dos nuevos anticonceptivos genéricos en 1,8 millones de euros anuales, informa un portavoz del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad.
El presidente de la Sociedad Española de Contracepción, Ezequiel Pérez, admite que la introducción de un fármaco en el mercado es "un proceso lento". Aun así, lamenta que impere el desconocimiento del medicamento en las farmacias y entre las usuarias, ya que entre los expertos es "muy conocido". Recuerda que sucedió algo parecido con la píldora del día siguiente cuando se puso a la venta sin receta: los establecimientos no estaban al tanto de las novedades médicas.
Cuando a las empleadas de una farmacia de la Rambla de Catalunya se les pregunta por Dretine o Dretinelle, la primera reacción es de desconcierto. Posteriormente, y cuando ven en el ordenador que existe, la sorpresa se apodera de sus rostros. Se excusan: "Si se pide, lo podemos tener el mismo día" es la respuesta más repetida en esta y otras boticas del centro de Barcelona.
Entre las mujeres también domina la falta de información. "¿Igual y a mitad de precio?", se pregunta ante la alternativa Marina Martín, de 21 años. Su pareja también se asombra. "Lo pagamos a medias, porque nos beneficiamos los dos", expone el chico. Un portavoz de la farmacéutica Teva, sin embargo, indica que el producto se está dando a conocer en los centros de salud, "fundamentalmente públicos", y en las farmacias.
El sector médico aplaude la inclusión de las píldoras en la financiación del SNS. "No podía ser que el aborto estuviera financiado y los anticonceptivos no. Era empezar la casa por el tejado si lo que se quiere evitar son los embarazos no deseados", explica Pérez. Advierte, no obstante, de que hay un largo camino por recorrer. "La oferta es insuficiente y se deben financiar más anticonceptivos". El Departamento que dirige Leire Pajín prevé que a partir de septiembre esté disponible otro anticonceptivo oral que tendrá un impacto similar a los ya comercializados.
El Ministerio de Sanidad no puede promocionar un medicamento en concreto, por lo que la difusión se centra en las recetas. "A las pacientes se les dan todas las opciones del mercado", explica Francisca Martínez, del Instituto Dexeus de Barcelona. Las usuarias también confían más en una marca conocida, lo que frena la compra de genéricos, explica. A partir de ahora, sin embargo, los médicos deberán prescribir el principio activo del medicamento y las usuarias de Yasmin y Yasminelle se tendrán que acostumbrar al Dretine o Dretinelle.
La crisis, además, ha provocado que no todas las mujeres estén dispuestas a pagar por un nombre, y menos si cada vez son más caros: los precios de Yasmin y Yasminelle se han disparado 3,75 euros en los últimos tres años, hasta alcanzar los 15,45 actuales. Las usuarias lo encuentran "abusivo". "Hay otros factores que van más allá del precio a la hora de valorar la utilización de métodos anticonceptivos", dice una portavoz del laboratorio Bayer.
Las recetas, a su vez, suscitan un debate. ¿Es aplicable la ley del medicamento, que insta a comprar los fármacos bajo prescripción, en un producto de uso frecuente y constante? Los expertos, como Martínez, coinciden en que "no es razonable que una mujer vaya a un centro sanitario a buscar la prescripción cada mes o cada trimestre, y menos si no se modifica el tratamiento". "La mostré cuando me la recetaron", dice Anna Pinar, de 28 años, y de eso ya hace "más de cuatro años"."Si la farmacia es de confianza...", justifica a la salida de su establecimiento habitual. Muchas farmacias le dan la razón: "Son medicamentos de uso frecuente", explican varios farmacéuticos. Los expertos afirman que si se ampararan en la ley, y no permitieran la compra de anticonceptivos sin prescripción, se limitaría el acceso a las píldoras.
"Supone un castigo a la mujer", que tiene "el derecho de concebir la maternidad libremente", recalcan Francisca Martínez y Ezequiel Pérez.

**Publicado en "EL PAIS"

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