martes, 26 de julio de 2011

Llevar el material para el control de glucosa y mantener en frío la insulina, principales consejos para los pacientes con diabetes en vacaciones



La diabetes es una enfermedad crónica cuya prevalencia aumenta anualmente de forma alarmante en los países desarrollados, y que en España afecta al 12% de la población. En esta época del año, muchos pacientes acuden a las consultas de enfermería y atención primaria para saber si la diabetes afectará a sus planes de vacaciones. Para María Sánchez Cristóbal, enfermera educadora en diabetes, las personas con diabetes pueden viajar sin problemas pero “es imprescindible que lleven el tratamiento y el material para el control de su glucosa en sangre allá donde estén”. Para la enfermera, en estas fechas los pacientes pueden controlar su glucosa en sangre con mayor frecuencia “ya que cambian sus hábitos alimentarios y su actividad física habitual, así como también existe la posibilidad de que la insulina no esté bien conservada”.



Por ello, María Sánchez recuerda que los pacientes que necesiten insulina “pueden llevarla a la playa, pero siempre manteniéndola lo más fría posible, para evitar que los cambios de temperatura en un envase ya usado la estropeen”. Para conservarla en frío, es aconsejable “utilizar unos kits, como los que facilita Bayer a los pacientes insulinodependientes, dotados con una nevera que se ajustan al tamaño de los bolis de insulina, y que resultan muy útiles en estas situaciones. Estos kits permiten transportar, de forma cómoda, organizada y en unas condiciones óptimas, todo el material necesario para mantener el control adecuado de la enfermedad”.




-Kit de insulina en el avión y el tren

Para todos aquellos pacientes que vayan a viajar en avión, María Sánchez recuerda que la normativa en vigor “permite viajar desde cualquier aeropuerto de la Unión Europea con medicamentos sólidos (pastillas) o líquidos (insulina) si se presenta la receta, la prescripción médica o la justificación del medicamento que transporta. Asimismo, es recomendable incluirlos como equipaje de mano por si los necesitara durante el viaje”. Además, recuerda la enfermera, “los medicamentos líquidos están exentos de restricciones, por lo que, al pasar por el control de seguridad del aeropuerto, el usuario debe mostrar la insulina fuera de la bolsa transparente destinada al transportar otros líquidos. El resto de utensilios médicos (jeringuillas, medidores de glucosa, etc.) seguirán el procedimiento de cada compañía, por lo que deben avisar a la misma para que se les informe de las medidas previas a seguir”.



En el caso de que se viaje a un país fuera de la Unión Europea, la recomendación es consultar con la compañía aérea las condiciones de entrada de medicamentos en ese destino. Si el viaje se hace en tren, todas estas indicaciones se simplifican. Según recuerda María Sánchez Cristóbal, “no existen tantas restricciones y controles para este medio, pero siempre es recomendable acompañar el material y medicamentos de los pacientes con diabetes con un informe médico actual y las últimas recetas de los mismos”.




-Consejos adicionales

Además de las recomendaciones anteriores, la enfermera educadora en diabetes recuerda que, como el resto de ciudadanos, los pacientes con diabetes deben “protegerse del sol y beber mucha agua”, pero también:


- Vigilar la temperatura de la insulina (conservarla en la nevera, sobre todo los envases abiertos).


- Mantener una alimentación adecuada e intentar asemejar la actividad física al resto del año. De esta forma, se evitan descontrolar los niveles de glucosa por inapetencia o falta de actividad por el calor.


- Calzarse adecuadamente. Los zapatos de un paciente con diabetes deben adaptarse correctamente al pie, airearlo eficazmente y no producir ninguna lesión. Es importante recordar que deben mantenerse calzados en la playa, incluso dentro del mar, para evitar lesiones en los pies que puedan provocarles importantes consecuencias.


- En el caso de que el paciente sufra una enfermedad intestinal, muy frecuentes en verano (como la gastroenteritis, por ejemplo), “la intolerancia alimentaria obligaría, al paciente diabético, a incrementar el control de sus glucemias por presentar un alto riesgo de padecer una hipoglucemia”.

No hay comentarios: