jueves, 28 de julio de 2011

El Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos define las pautas para una correcta hidratación oral‏

Como consecuencia del ritmo de vida actual, la mayoría de la población bebe menos de lo que necesita y, por ello, está en riesgo de sufrir deshidratación. Las múltiples consecuencias para la salud que puede producir un estado de deshidratación hacen que constituya un problema de salud pública. Así, entre otros, puede provocar pérdida de apetito, disminución de la producción de orina, calambres, taquicardia, dolor de cabeza, sensación de mareo, desorientación, y en caso de que la deshidratación sea extrema, el paciente puede entrar en coma o, incluso, morir.

Además, con la llegada del verano y la subida de las temperaturas, el número de personas que pueden sufrir deshidratación aumenta significativamente. En este sentido, para mantener un buen estado de hidratación, es necesario beber el líquido adecuado para reponer la pérdida de agua y sales minerales.

El papel del farmacéutico en la oficina de farmacia es fundamental en la educación sanitaria de la sociedad desde las 21.364 oficinas de farmacia distribuidas por toda España, en este caso, aconsejando a la población sobre una correcta hidratación y contribuyendo así a la prevención de los estados de deshidratación. Por todo ello, el Consejo General pone en marcha, con la colaboración de los Colegios Ofíciales de Farmacéuticos, la campaña “No te deshidrates”.

Con el objetivo de mejorar la formación de los farmacéuticos sobre hidratación, el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, a través de la vocalía nacional de Alimentación y con la colaboración de Aquarius, ha elaborado “Pautas de hidratación con bebidas con sales minerales” un documento que tiene como objetivo ser un referente para estos profesionales a la hora de aconsejar a la población sobre las principales recomendaciones para mantener un nivel óptimo de hidratación.



Asimismo, dirigido a la población general, se ha elaborado el “Decálogo de la hidratación”, unas pautas básicas para poder llevar una correcta hidratación en la actividad física diaria, disponible ya en la página web www.portalfarma.com.

Decálogo de la hidratación

Este decálogo pretende mejorar la calidad de vida y la salud de la población general, ayudando a mantener el equilibrio hídrico y evitando la aparición de síntomas relativos a los procesos de deshidratación.

En este sentido, las bebidas con un contenido determinado de azúcares y de sales minerales, correctamente utilizadas, pueden ser una importante ayuda para mejorar la hidratación y prevenir la deshidratación o solucionar los procesos leves de deshidratación.

1. Se recomienda consumir entre 2 y 2,5 litros de líquidos a lo largo del día, incluyendo el agua que proviene de los alimentos. La sed es una señal que nos avisa que hay que beber líquidos. No es saludable “aguantar” sin beber, al contrario, se debe beber sin esperar a tener sed. Si se realiza actividad física en ambientes calurosos es necesario aumentar la cantidad de líquido.
2. Hay que prestar atención muy especial a las situaciones que pueden favorecer la deshidratación, como el calor y la sequedad ambiental anormalmente elevados, fiebre, diarreas, vómitos, etc. Se desaconseja realizar actividades físicas en las horas centrales de días calurosos, usando excesivas prendas de abrigo, exposición exagerada al sol, etc.
3. Los síntomas que orientan hacia un cuadro de deshidratación son, entre otros, sed, sequedad de las mucosas y de la piel, disminución de la cantidad de orina y, en casos más graves, pérdida brusca de peso, orina oscura y concentrada, somnolencia, cefalea y fatiga extrema.
4. El agua y otras bebidas con diferentes sabores son necesarias para asegurar una adecuada hidratación. En situaciones de deshidratación leve, como las mencionadas anteriormente (puntos 2 y 3), las bebidas con sales minerales, en concreto sodio, y con azúcares de absorción rápida pueden facilitar una mejor rehidratación.
5. Es conveniente hidratarse antes, durante y después del ejercicio ya que cualquier ejercicio físico, aunque sea moderado, produce la eliminación de cierta cantidad de agua y sales minerales, además de un consumo energético.
6. Además de los líquidos, ciertos alimentos, como frutas y verduras, nos pueden ayudar a mantener un buen nivel de hidratación.
7. Las comidas copiosas requieren un aporte suplementario de bebida.
8. Si realiza algún tipo de dieta pueden variar sus necesidades específicas de hidratación.
9. Las bebidas alcohólicas no evitan la deshidratación e incluso pueden llegar a empeorarla.
10. La utilización de forma habitual de ciertos medicamentos (diuréticos, por ejemplo) puede afectar el estado de hidratación.

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