miércoles, 22 de junio de 2011

Los psiquiatras, entre los especialistas que menos reclamaciones reciben, según indican expertos durante el XX Congreso Nacional de Psiquiatría Legal

Según Teresa Távora, jefa del Servicio de Atención al Paciente del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, de Madrid, los principales motivos que llevan a los pacientes o a los familiares de éstos a poner una reclamación están relacionados con “la disconformidad con la asistencia; el desacuerdo con la organización o las normas; la solicitud de un cambio de especialista y los problemas en las relaciones con otros pacientes”. Teresa Távora insiste en la idea de que “muchas de estas quejas suelen resolverse con una buena información y comunicación lo que evita que se conviertan en reclamaciones patrimoniales (las que suponen un resarcimiento económico). Las reclamaciones que pasan a esta categoría están normalmente relacionadas con “una disconformidad con el alta del paciente, problemas por no ingresarlo o por incidencias durante los ingresos”, indica Távora.
En este mismo sentido el Director Técnico de Responsabilidad Sanitaria de Willis Iberia Juan González Peñín, señala que las reclamaciones en psiquiatría suponen menos del 2% del total de las que llegan a la aseguradora. Asimismo, González Peñín confirma que “a pesar de ser pocas las demandas recibidas por la práctica psiquiátrica, el 42% de éstas son por fallecimiento y el 58%, por lesiones; éstas incluyen los daños morales, los daños psíquicos, traumatismos, efectos secundarios derivados de la medicación o daños materiales”.

-Saber comunicar, una herramienta esencial
“La comunicación es la herramienta clave para la gestión de conflictos”, señala Távora. Por ese motivo considera que “en la formación de los médicos, la comunicación -que actualmente es una asignatura optativa-, debería ser obligatoria; les evitaría muchos problemas de cara al futuro”, asevera la experta.
En esta misma línea insiste Javier Sánchez Caro, responsable del Área de Bioética y Derecho Sanitario de a Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, que también ha participado en el vigésimo congreso de la Sociedad Española de Psiquiatría Legal (SEPL). “La comunicación médico-paciente, el saber tratar la información por parte del médico y la relación de confianza que se establece entre ambos es muy importante. Se trata de un elemento clave que bien llevado puede salvar un error, pero mal gestionado es la puerta de entrada a la reclamación”. Sánchez Caro también aclara que ”la psiquiatría es una especialidad de tintes humanísticos por lo que es relativamente fácil establecer una buena relación y comunicación entre el profesional y el paciente, es por este motivo que las reclamaciones en este campo médico se dan de manera excepcional”. En este aspecto Távora sí destaca que “algunos de esos casos son extremos ya que, a menudo, el paciente que pone la reclamación está en una fase de crisis aguda por lo que esas quejas no siempre tienen un base sólida y coherente”.

DiegoGracia, Catedrático de Historia de la Medicina y Bioética de la Universidad Complutense de Madrid, que también ha intervenido en el encuentro científico de la SEPL, comparte opinión con Sánchez Caro y Távora: “Cuando la comunicación médico-paciente es buena no suelen producirse reclamaciones; sin embargo, si ésta es mala se puede llegar a la queja aunque la práctica clínica sea correcta”, afirma Gracia.
Este experto en bioética recalca, igual que Távora, que uno de los puntos básicos para avanzar en la relación médico-paciente es la formación. “La formación continuada es esencial a la hora de adquirir habilidades y contar con herramientas que permitan manejar situaciones de conflicto”. Unos conflictos que han aumentado, según Gracia ”desde que se ha conseguido que el paciente participe, cada vez más, en la toma de decisiones sobre su salud”. El catedrático asegura que “las reglas han cambiado. Las relaciones entre médicos y pacientes se han horizontalizado por lo que ahora, ambos pueden aportar sus razones y decidir. Existe más de un punto de vista y eso implica que se puedan generar más conflictos”. En ese mismo tema insiste González Peñín que asegura que los usuarios cada vez están más sensibilizados y exigen una mayor calidad asistencial, conocen sus derechos y tienen claro de ante cualquier daño derivado de una actuación clínica deben ser compensados; González Peñín también puntualiza que “actualmente los pacientes son más exigentes que hace unos años pero, a veces, reclaman resultados no reales”.
Asimismo, el representante de Willis Iberia asegura que han detectado un aumento de las reclamaciones en los últimos tres años. Algunos de los motivos que han contribuido a ello son, según González Peñín, “además de una mayor exigencia asistencial por parte del paciente, la existencia de un mayor número de asociaciones de pacientes y la crisis económica”.
Igualmente este experto también afirma que de todo puede hacerse una lectura positiva y en este caso la que puede extraerse es que “las reclamaciones obligan a mejorar la calidad asistencial. Son una fuente de información que marca siempre las áreas de mejora e indica cuáles son los principales motivos de insatisfacción de los pacientes”.

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