jueves, 31 de marzo de 2011

Los Hospitales Vall d'Hebron y Can Ruti cerrarán la mitad de quirófanos en abril


En Semana Santa se espera un gran parón hospitalario. Como si fuera un adelanto del que se prepara para el verano, entre el 18 de julio y mediados de septiembre. Varios grandes hospitales cerrarán al menos la mitad de sus quirófanos desde el día 11 de abril hasta el final de la Semana Santa y las correspondientes camas. Sólo se mantendrá la programación de intervenciones graves, como las oncológicas, y las urgencias. “A primeros de mayo se notará este retraso en una mayor afluencia en urgencias”, augura el hasta este año presidente de la Societat Catalana d'Anestesiologia, Jaume Canet. Así les informaron a los jefes de servicio de varios centros sanitarios, entre ellos los de Vall d'Hebron y Can Ruti. “No puedo asegurar que esa medida sea o no general”, apunta el director general del Servei Català de la Salut, Josep Maria Padrosa. “Ahora está todo sobre la mesa. No hay nada decidido, aunque cada centro haya podido tomar medidas aprovechando, en este caso, las vacaciones. Pero no hay nada aprobado”. El escenario que pinta el Servei Català de la Salut está formado por las propuestas que los diferentes centros sanitarios –aún faltan varios hospitales barceloneses por entregar su plan de choque– en sus correspondientes territorios han presentado a los responsables del Servei Català de la Salut. Los planes pretenden ajustar la asistencia que dan a lo que Salut les ha dicho que va a pagarles, “que en algunos casos es un 10% menos que el año pasado, pero en otros es un 5% y en otros un 11%”, puntualiza Padrosa. Las líneas generales se las marcaron desde el departamento hace un par de semanas y ahora hay que estudiar la aplicación. “Tras recoger las propuestas, estableceremos prioridades. Se abre así un periodo de negociación en el que los distintos proveedores tendrán que hablar con los sindicatos para pactar los efectos sobre la plantilla, con los profesionales para priorizar actividades, con los gestores territoriales para repartir actividad entre unos centros y otros”, enumera el director del Servei Català de la Salut. Los primeros síntomas del recorte, que lleva semanas anunciándose y que no estará concretado hasta que Salut acepte total o parcialmente cada uno de los planes de contención, se están concentrando en las intervenciones de prótesis de cadera o rodilla, cataratas, piedras en la vesícula y otros problemas muy frecuentes y para los que había mucho tiempo de espera. Por eso había desde hace algún tiempo un plan especial para reducir la espera y para eso se contrataban los servicios hospitalarios de forma extraordinaria y que se atendía principalmente en los quirófanos abiertos por las tardes. Los pacientes ya lo han empezado a notar: “No les llaman”, asegura uno de los portavoces de la Societat Catalana de Medicina Familiar y Comunitaria, el doctor Jordi Daniel. “Según nuestras noticias”, añade el anestesista Jaume Canet, “poco a poco todos los hospitales han dejado la actividad de los quirófanos de tarde”. En la asistencia primaria, donde desde hace muchos meses ya no se sustituye a nadie, la espera para ser atendido crece, en algunos casos se duplica. “También tenemos pacientes a la espera de operarse unas piedras en la vesícula desde hace seis meses, y sin noticias”, explica el doctor Daniel. Otro grupo de esperas que se eternizan son los que requieren una consulta para resolver dudas (en traumatología, oftalmología, dermatología). “Lo único que ahora sigue funcionando a la perfección son los circuitos de diagnóstico rápido de oncología y otras dolencias graves”, reconoce Daniel. Pero incluso esa área oncológica, la que tanto avance y tanta mejora ha proporcionado a la sanidad catalana, frena: programas como el de detección precoz de cáncer colorrectal a través de sangre en heces, un programa emprendido en una parte de Barcelona y que se debía extender poco a poco, se paralizan. “Ninguno de estos programas se suprime”, asegura el director del Servei Català de la Salut, “sólo se retrasa”. También habrá ajuste en medicación oncológica, probablemente la más cara. Si hasta ahora se podían aplicar tratamientos con una efectividad no muy buena pero con alguna mejoría y se daba por si acaso, a partir de ahora se mirará con lupa cada euro gastado en cáncer. “La farmacia es uno de los principales capítulos del ajuste”, señala Pedrosa. “Estamos negociando con la industria farmacéutica una nueva rebaja y también introducir algunos fármacos carísimos en este paquete”. Entre las 22 medidas que proponen en torno al gasto farmacéutico, incluyen incentivar para que se receten más genéricos.




*Publicado en "La Vnaguardia"

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