jueves, 31 de marzo de 2011

LAS TÉCNICAS DE IMAGEN MOLECULAR PERMITIRÁN MEJORAR LA ESTIMACIÓN DEL RIESGO CARDIOVASCULAR

El aumento de la esperanza de vida dará lugar a un aumento en la incidencia de las enfermedades vasculares, y su elevada prevalencia irá asociada a una gran morbilidad y un elevado coste socioeconómico, así como al incremento de incapacidades derivadas. Por ello, es esencial enfocar los esfuerzos investigadores hacia la mejora de mecanismos diagnósticos que ayuden a prevenir y frenar la aparición de factores de riesgo cardiovascular como por ejemplo las técnicas de imagen molecular, que permitirán obtener una imagen fisiológica y anatómica de la evolución de la enfermedad. Así lo ha destacado la doctora Alicia Bueno, especialista en Angiología y Cirugía Vascular, y que participa en el I Curso de Medicina Vascular organizado por la Sociedad Española de Angiología y Cirugía Vascular (SEACV) que se celebra hoy y mañana en Madrid. Los avances deben comenzar en primer lugar por promover estudios epidemiológicos que arrojen cifras estimativas sobre la epidemiología de la enfermedad vascular periférica, ya que, como incide la doctora Bueno, “las principales cifras a nivel nacional se centran en medir la mortalidad por cardiopatía isquémica y enfermedad cardiovascular, dejando a un lado las patologías específicas de las vasculopatías”. No obstante, los expertos estiman que la Enfermedad Arterial Periférica afecta actualmente a entre el 2 y el 10% de la sociedad española, lo que equivale a casi tres millones de personas, llegando incluso al 50% cuando se trata de pacientes con antecedentes conjuntos de enfermedad coronaria y cerebro vascular. -Mecanismos predictivos Es necesario, por tanto, identificar los factores de riesgo básicos para predecir la aparición de la enfermedad. Además de los factores clásicos como el nivel de presión arterial, la aparición de diabetes e incluso el tabaquismo, que desde hace tiempo están establecidos claramente como desencadentantes de la enfermedad cardiovascular, esta especialista subraya otros campos de estudio que han aparecido en los últimos años y que han demostrado tener clara influencia en el desarrollo de las vasculopatías: “Por un lado, destaca el área de la genética, que investiga determinantes que producen una afectación más severa, un comportamiento especialmente agresivo o una evolución más rápida”. Otro campo que destaca la doctora Bueno es el de los parámetros bioquímicos, que “nos van a proporcionar la posibilidad de identificar aquellos sujetos que presentan mayor riesgo de sufrir la enfermedad o bien de un mayor número de complicaciones”. Finalmente, añade, “los estudios hemodinámicos nos van a permitir explorar los cambios estructurales de la pared vascular, generalmente en estadios iniciales de la enfermedad y que permiten relacionarlos con todos los anteriores parámetros”. Según argumenta la doctora Bueno, “dichos campos no se entienden de forma individual, sino que debe establecerse una relación entre ellos a través de estudios de gran envergadura y consensos para establecer su influencia en el desarrollo de la enfermedad. Conseguido esto, la implantación de medidas de prevención será mucho más fácil”. Además de los factores de riesgo clásicos, la edad, el sexo y la historia familiar de la enfermedad cardiovascular continúan siendo los parámetros más utilizados en las escalas de valoración del riesgo. “La escala clásica ha sido la de Framingham, pero con la incorporación de nuevos individuos y su seguimiento en el tiempo ha dado lugar a otras escalas como las realizadas por las Sociedades Europeas y el Proyecto SCORE, en las que la estratificación del riesgo se ajusta cada vez más a subgrupos más identificables, con lo que la aplicación en la práctica clínica es más precisa”, comenta esta especialista. -Análisis del riesgo cardiovascular En cuanto a las técnicas de análisis de riesgo, la doctora Bueno apuesta por los métodos clásicos como la anamnesis y exploración clínica, así como los parámetros bioquímicos y las exploraciones hemodinámicas no invasivas, como el doppler y el ecodoppler color, “que constituyen la base para identificar los sujetos en riesgo”. Sin embargo, la irrupción de las nuevas tecnologías ha brindado la oportunidad de introducir técnicas de imagen, como la Resonancia Magnética, que identifican características en relación a la enfermedad cardiovascular asintomática. Y es que las nuevas tecnologías han permitido elevar la precisión en la estratificación de los sujetos y su riesgo cardiovascular. “También facilita el seguimiento objetivo de los sujetos asintomáticos y la comprobación clínica de las posibles consecuencias”, añade esta especialista. El futuro, según augura, pasa por el solapamiento de los campos de estudio e investigación, que permitirían tener una imagen fisiológica a la vez que anatómica de la evolución y el comportamiento de la enfermedad. “Técnicas como la imagen molecular traerá consigo grandes éxitos científicos y abrirá las puertas a nuevas técnicas más eficaces”.

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