miércoles, 30 de marzo de 2011

La mortalidad de adolescentes y jóvenes adultos triplica a la de los niños

Las revoluciones médicas que se han producido en el último medio siglo han reducido de forma radical la mortalidad infantil en el mundo. Sin embargo, esta buena noticia ha servido para poner de manifiesto que, en contraste, la mortalidad juvenil no ha experimentado una evolución igualmente favorable. Las muertes de jóvenes entre 10 y 24 años se deben, en gran medida, a causas como las lesiones o el suicidio. Se han dado pasos de gigante en la cura de enfermedades infecciosas, de modo que las muertes de niños de hasta cinco años se han reducido drásticamente. Pero la prevención de la violencia o los trastornos psiquiátricos, que atacan sobre todo a los adolescentes y jóvenes adultos, no ha cambiado demasiado en el último medio siglo. Los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que han sido analizados por un grupo internacional de investigadores y acaban de publicarse en 'The Lancet', no dejan lugar a dudas sobre este cambio de tendencia. En los años 50, la mortalidad de los niños entre uno y cuatro años excedía con mucho a la de cualquier grupo edad, tanto en países ricos como en los de renta media o pobres. A mediados de la década de los 2000, sin embargo, estas tasas de mortalidad se habían reducido entre un 80% y un 93%. Por el contrario, y en este mismo margen de tiempo, la mortalidad entre jóvenes se ha reducido mucho más lentamente, hasta el punto de que, hoy en día, las tasas de fallecimientos son más altas entre este grupo de edad -de 10 a 24 años- que entre los niños de uno a cinco años. Esta tendencia, además, se mantendrá en los próximos años, ya que las muertes por lesiones siguen aumentando en todo el globo, mientras que los decesos debidos a enfermedades contagiosas continúan menguando, a medida que mejoran los tratamientos. -Mortalidad masculina El contraste es mucho más acentuado entre varones, que son los que más sufren tanto las muertes por lesiones como los suicidios. Con la excepción de países de renta muy baja, donde la mortalidad infantil todavía es importante, las actuales tasas de fallecimiento entre hombres jóvenes son entre dos y tres veces mayor que la de los niños. Si se consideran las lesiones y los suicidios juntos, estas causas suman entre un cuarto y un tercio de las muertes de varones en todos los países estudiados. Estas sorprendentes cifras sugieren que las políticas sanitarias deberían centrarse más en las circunstancias que están mermando a la población juvenil, de acuerdo con los autores del estudio. "Los objetivos de salud global deberían incluir en el futuro las causas de muerte en la gente de entre 10 y 24 años, y extenderse más allá de las infecciones por VIH y la mortalidad materna para incluir las lesiones y la salud mental", concluyen los investigadores, liderados por Russell M. Viner, del University College de Londres (Reino Unido). "Los avances en la investigación médica y el envío de servicios son respuestas incompletas a las amenazas a las que se enfrenta la gente joven, en vista de del importante papel que desempeñan las condiciones socioeconómicas, el acceso a la educación, y las oportunidades como factores determinantes de la trayectoria vital", añade Michael Resnick, de la Universidad de Minnesota (EEUU), en un comentario que acompaña al estudio. **Publicado en "El Mundo"

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