jueves, 31 de marzo de 2011

EL 10% DE LAS PERSONAS QUE PADECEN UN HERPES ZÓSTER TIENEN DOLOR PARA TODA LA VIDA

“El herpes zóster es una reinfección de una varicela que se ha pasado en la infancia o en la adolescencia”. Quien así se expresa es José Luis Cañada, médico de Atención Primaria del Centro de Salud de Algorta y ponente de las III Jornadas de Actualización en Vacunas y Patología Infecciosa, organizadas por la UPV/EHU y la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao. “El virus nunca se depura, queda acantonado en un ganglio espinal o un ganglio de los nervios de los pares craneales, habitualmente en el ganglio de Gasser o en el ganglio geniculado, lo que le confiere una especial gravedad a esta segunda reactivación. Lo que realmente le confiere gravedad a este segundo episodio de la enfermedad es la neuralgia postherpética. Ésta es muy duradera y a veces quedan dolores de por vida”. Subraya el especialista que “el herpes zóster se manifiesta por dolor. Se sabe que a mayor dolor más posibilidades tiene el paciente de desarrollar a lo largo de la enfermedad una neuralgia postherpética. Suele ir precedida por fiebre, malestar general y cefaleas; síntomas muy inespecíficos. Una vez pasado el periodo clínico de las manifestaciones dermatológicas, aparece una manifestación de neuralgia (dolor persistente en las áreas afectadas por un herpes zóster y cuya duración en el tiempo supera los 3 meses desde que salieron las costras), con una incidencia de un 10% del total de afectados”. El herpes zóster evoluciona con un dolor con molestias intensas, de duración muy prolongada pero con algunos periodos de remisión. “Esto se traduce en un grave empeoramiento de la calidad de vida que repercute tanto a nivel personal como familiar y social”. Es considerada una enfermedad relevante por “la edad del grupo poblacional afectado; normalmente afecta a personas mayores de 50 años. También se ha detectado en niños, pero no es frecuente; la cronicidad del cuadro clínico; muchas veces se prolonga por encima de los 6 meses y a veces dura toda la vida; la variedad de dolor neuropático más prevalente en las unidades de dolor o la dificultad de tratamiento”. -Vacuna contra el herpes zóster Al respecto de la eficacia de la vacuna para resolver el problema del herpes y la neuralgia postherpética en adultos mayores, José Luis Cañada maneja datos de un estudio cuyo objetivo es “determinar si la vacunación con una vacuna viva atenuada reduciría la incidencia, la gravedad, o ambas, del herpes zóster y de la neuralgia postherpética de personas de 60 o más años de edad”. Las conclusiones son las siguientes: - La vacuna frente al herpes zóster redujo la carga de enfermedad en un 61%. - La vacuna frente al herpes zóster previno el herpes zóster en el 51% de los casos. - La vacuna frente al herpes zóster previno la neuralgia postherpética en el 67% de los casos. - La vacuna frente al herpes zóster presentó un buen perfil de seguridad. - La eficacia de la vacuna para los criterios de valoración de la carga de la enfermedad del herpes zóster y de la neuralgia postherpética quedó demostrada durante un máximo de 48 meses de seguimiento (media: 3,12 años). Entiende el experto que la vacuna es necesaria debido a que “el número de casos va a aumentar porque aumenta la expectativa de vida. El riesgo a lo largo de la vida es del 10%. Además, la vacuna protege a sujetos mayores de la recurrencia de la infección que afecta a la morbilidad y a la calidad de vida”. La vacuna activa hoy en día “está indicada para la prevención del herpes zóster y la neuralgia postherpética relacionada con el herpes zóster, para la inmunización de individuos sanos mayores de 50 años, así como para pacientes con diabetes, asma bronquial, depresión mayor o personas inmunocompetentes en que se prevé una inmunosupresión (en espera de un transplante, quimioterapia,…). También se pueden incluir pacientes con EPOC con limitada actividad física, que sufran insuficiencia cardiaca, fibromialgia o cirrosis hepática. En cuanto a la posología se está utilizando una dosis única”.

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