jueves, 31 de marzo de 2011

50.000 profesionales sanitarios españoles recibirán un manual con pautas de prevención ante las agresiones en los centros sanitarios

La Asociación Nacional para la Seguridad Integral en Centros Hospitalarios (ANSICH), en colaboración con la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) y Laboratorios Lilly, han presentado esta mañana a los medios un manual de prevención ante las agresiones al personal sanitario, una guía “imprescindible”, tal y como la ha calificado el Dr. Benjamín Abarca, presidente de la SEMG, que pretende dotar al personal sanitario de herramientas sencillas para estar alerta y prevenir agresiones. El manual, que será repartido a 50.000 profesionales sanitarios de toda España, recoge las causas que motivan las agresiones; las zonas de mayor riesgo donde se puede sufrir una agresión; cómo prevenir una agresión y de qué forma actuar frente a ella; cuándo se deben poner en marcha estos procedimientos; soluciones de tipo técnico que disuaden al agresor; medidas que permiten disminuir los riesgos de agresión y procedimientos de actuación frente a una persona agresora, donde “lo prioritario es denunciar”, tal y como ha señalado Pedro Gómez, presidente de ANSICH, ya que si no hay registro de denuncias no se considera un colectivo de riesgo y “no nos toman en serio”, concluye. También dentro de este manual de uso consultivo se recoge la recomendación de la institucionalización de la figura del mediador social en conflictos sanitarios, un papel que podría ser desempeñado por personal interno o externo, con formación adecuada y específica en la prevención y disuasión ante agresiones y que mediaría en la solución de conflictos entre pacientes y profesionales dentro de los centros ambulatorios y hospitalarios. Tal y como ha asegurado el presidente de ANSICH, “se trata de una figura que se puede potenciar puesto que su coste no es significativo y lo que se consigue, trasladar al profesional un mensaje de tranquilidad, sí es importante”, haciendo que éste sea mucho más eficaz en su trabajo y evitando bajas por agresiones, por ejemplo. Hasta el momento, se trata de una experiencia piloto, puesta en marcha en un centro hospitalario con 110 camas y numerosas consultas externas, con picos de asistencia de 3.000 visitas diarias, cuyo balance en dos años ha sido de “cero agresiones”, pero que tal y como ha indicado el Dr. Abarca la intención es promoverlo. Dentro del manual también se incluye un documento de registro y toma de datos de las agresiones para que el profesional pueda explicar con todo lujo de detalles información sobre la agresión.

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