domingo, 27 de febrero de 2011

Un tumor detectado a tiempo puede ser eliminado sin dejar rastro


Prevención, la única arma con la que el cáncer se vuelve dócil. Algo con lo que los oncólogos sueñan: un tumor que detectado a tiempo podrá ser eliminado sin dejar apenas rastro en el cuerpo de la mujer. En la actualidad, ese blasón corresponde a la prueba de imagen, que es capaz de reducir la mortalidad hasta en un 20 por ciento. Cerca del 70 (68,7) por ciento de las mujeres de 45 a 64 años se ha sometido a una mamografía en los dos últimos años, según datos del Instituto Nacional de Estadística. Además, se estima que cada año se diagnostican en España 22.000 nuevos casos de cáncer de mama, una media de 44 al día. Una mamografía periódica previene hasta en un 70 por ciento las complicaciones y hace posible la curación del cáncer de mama, como manifiesta la Sociedad Española de Diagnóstico por Imagen de la Mama (Sedim). Según datos de esta institución científica, los resultados obtenidos en mujeres asintomáticas que se someten de forma periódica a esta prueba son alentadores. Pese a ello, todavía entre un 20 y 30 por ciento de las mujeres se quedan fuera de los cribados. «La mayoría de las que no acuden lo hacen por miedo a los resultados o por simple despiste», manifiesta Fernando Martínez Regueira, director del Área de Patología Mamaria de la Clínica Universitaria de Navarra.



Lo bueno de esta prueba estriba en que un porcentaje muy importante de los tumores diagnosticados en este grupo de pacientes se encuentran en estadios iniciales. Así, Miguel Martín, presidente del Grupo Español para Investigación del Cáncer de Mama (Geicam), explica que «en España, se calcula que el 50 por ciento de los tumores son diagnosticados en estadios muy precoces y muy curables (carcinoma in situ o estadio I, supervivencia superior al 95 por ciento a los cinco años) mientras que el 35 por ciento son diagnosticados en estadio II (supervivencia del 85 por ciento a los cinco años) y el resto (15 por ciento) en estadios avanzados, de peor pronóstico» .Dentro de las posibilidades de esta prueba, ya hay diferencias marcadas por la tecnología. Así pues, «aunque hoy la mayoría de las mamografías son digitales, también se pueden encontrar algunas que no lo son», como añade Emilio Alba, presidente de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). Sin embargo, las primeras son capaces de reducir los falsos positivos que se obtienen con la convencional, como concluye un estudio reciente liderado por el Hospital del Mar, en el que se han analizado más de 240.000 pruebas realizadas entre 1996 y 2007 en Barcelona, Gerona, Valencia y Cantabria.


Esta investigación, que ha visto la luz en «Radiology», reconoce que cuando hay un tumor ambas pruebas son igual de válidas para detectarlo, pero argumenta que la digital es más sensible en el diagnóstico y reduce los casos en los que se informa de la posibilidad de un tumor sin que realmente exista. Así, el centro hospitalario ha afirmado que la mortalidad se ha reducido en Cataluña un dos por ciento y el porcentaje de supervivencia a los cinco años es del 85 por ciento en la población general.
Todo son ventajas con la mamografía digital, ya que como puntualiza Javier Lafuente, jefe de Servicio de Radiodiagnóstico del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, «no sólo es más sensible para detectar lesiones en mamas complicadas, incluso cuando hay microcalcificaciones, sino que, debido al menor tiempo de exposición, la radiación es hasta un 30 por ciento menor».


-Autoexámenes


Desde luego, pese a la obligación moral que toda mujer tiene cuando superada la quinta década de la vida ha de acudir a las revisiones anuales, el responsable de una misma también tiene sus frutos. Aprender a autoexplorarse es clave para mantenerse alerta ante cualquier cambio físico en los senos. De hecho, un trabajo publicado en «Journal of the American College of Surgeons» manifiesta que algunos tipos de tumores son detectados antes mediante la autoexploración o palpando el seno que a través de los programas de «screening» o cribado del sistema sanitario. La investigación de Amy C. Degnim, profesora asociada de la Clínica Mayo de Rochester en EE UU, sugiere que «este tipo de prueba –ya sea autoexploración o palpación en revisión clínica– juega un papel clave para encontrar anomalías en la población que queda fuera de los cribados».
Así, las menores de 45 años se encontrarían también bajo un paraguas de detección precoz. Judy Boughey, profesor asistente de cirugía del mismo centro, añade que «el hallazgo de una masa tumoral mediante el autoexamen es más frecuente en aquellas mujeres que no se han hecho un mamografía en los doce meses anteriores. Por lo que también es importante darse cuenta del papel fundamental de estos dos tipos de pruebas en el diagnóstico precoz de la mama».


**Publicado en "La Razón"


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