jueves, 10 de febrero de 2011

Un ensayo clínico comprobará la eficacia de células madre adultas en fístulas por enfermedad de Crohn


Un tratamiento con células madre adultas mesenquimales, procedentes del tejido adiposo del propio paciente, se ha comenzado a ensayar en pacientes con fístulas derivadas de la enfermedad de Crohn. Se trata de un ensayo clínico fase l-fase ll cuyo principal objetivo reside en corroborar la seguridad del tratamiento, a la vez que se valora su eficacia en la curación de este tipo de fístulas. En el estudio participan como investigadores principales especialistas de la Clínica Universidad de Navarra, los doctores Ramón Angós (Digestivo) y Jorge Baixauli (Cirugía General), y del Complejo Hospitalario de Navarra (red pública) con los doctores Antonio Arín y Carlos Jiménez. En breve está prevista la incorporación del equipo del doctor Damián García Olmo, del Hospital La Paz de Madrid, autor de los primeros ensayos sobre este tratamiento. La investigación, que se prolongará durante tres años, cuenta con financiación de una beca FIS (Fondo de Investigaciones Sanitarias) del Ministerio de Sanidad.

Según estudios epidemiológicos, la prevalencia de la enfermedad de Crohn en España es de unos 50 a 100 afectados por cada 100.000 habitantes, de los que entre un 20 y un 60% presentará aparición de enfermedad fistulosa. Pese a que la incidencia de esta complicación es elevada, el tratamiento convencional de curación de la fístula mediante cirugía puede tener, en algunos casos, efectos adversos, especialmente en fístulas perianales (próximas al ano), o un abordaje quirúrgico muy agresivo. De ahí la importancia de buscar alternativas terapéuticas mínimamente invasivas.


-La enfermedad y las fístulas
La enfermedad de Crohn es una patología de carácter crónico y autoinmune que provoca la inflamación del intestino. De causa desconocida, entre sus principales síntomas destacan el dolor abdominal, diarreas, fiebre, pérdida de peso, incluso, en ocasiones, hemorragia rectal. No obstante, cada paciente puede manifestar una clínica diferente con presencia de unos u otros síntomas de forma continua o intermitente. En resumen, “se trata de una enfermedad intestinal inflamatoria crónica, como lo es también la colitis ulcerosa”, describe el doctor Angós, especialista del Departamento de Digestivo de la Clínica Universidad de Navarra. Sin embargo, “en el caso de la enfermedad de Crohn las características específicas que presenta respecto a la colitis ulcerosa es su afectación a todas las capas del intestino. De hecho, la evolución hacia la producción de fístulas es debido a esta particularidad”, añade el facultativo.

Como se sabe, una fístula consiste en la creación de un trayecto o conexión anormal entre órganos, que en el caso de la enfermedad de Crohn se origina en el tubo digestivo. Suele asociarse a inflamación y propensión a infecciones y secreciones purulentas. “Las fístulas en la enfermedad de Crohn son trayectos que comunican de forma anormal un asa del intestino con otros órganos”, precisa el doctor Jorge Baixauli, especialista en Cirugía General de la Clínica.

“La localización más frecuente de éstas fístulas es la zona perianal, incluyendo la afectación vaginal. También puede formarse una fístula entre el intestino y la piel, lo que se conoce como fístula enterocutánea, bien como una evolución de la enfermedad o bien como complicación de una intervención en la que se reseca (extirpa) un tramo de intestino. En todos los casos se produce una importante alteración de la calidad de vida de estos pacientes y, si bien existe posibilidad de curación mediante cirugía, los efectos adversos del tratamiento quirúrgico pueden ser importantes”, describe el especialista.


-Tratamientos convencionales
El primero de los tratamientos que se indica habitualmente para la enfermedad de Crohn con evolución fistular, tanto perianal como de fístulas enterocutáneas, consiste en la administración de antibióticos y fármacos inmunosupresores.

Cuando este primer abordaje no ofrece un buen resultado, los especialistas prescriben entonces otro tipo de tratamientos. “Desde hace una década se comercializan otros fármacos denominados biológicos, como son el infliximab y, más recientemente, el adalimumab, medicamentos bastante efectivos pero con efectos secundarios”, detalla el doctor Angós. El mecanismo con el que operan estos fármacos consiste en el bloqueo de una sustancia sanguínea, el TNF, un factor que provoca necrosis (muerte del tejido) tumoral, “lo que supone que al disminuir la inmunidad del organismo aumenta el riesgo de infecciones a largo plazo, así como de aparición de linfomas. Por ello, antes de administrar este tipo de fármacos es necesario descartar la presencia de enfermedades infecciosas como hepatitis, VIH y tuberculosis, entre las más importantes. Es fundamental realizar un estudio minucioso de estos pacientes”, apunta el especialista.

En caso de que fallen todas las terapias descritas es cuando se hace preciso un abordaje quirúrgico. La necesidad de acudir a la cirugía “es la que introduce la posibilidad de este nuevo tratamiento con células madre adultas autólogas (obtenidas del organismo del propio paciente) para intentar curar estas fístulas de un modo menos invasivo”, indica.

España ha sido pionera en la introducción de la Terapia Celular en el tratamiento de la enfermedad fistulosa, con el desarrollo completo de tres ensayos clínicos, liderados por el equipo del doctor García Olmo del Hospital La Paz, el último multicéntrico en fase III en el que participó la Clínica Universidad de Navarra.

Las investigaciones precedentes comprobaron que la aplicación de este tipo de preparados celulares autólogos “no desarrollan tumores, no degeneran, ni producen efectos de rechazo ya que se obtienen del organismo del propio paciente al que se le implantan”, explica el doctor Angós.