viernes, 25 de febrero de 2011

Los niños que viven en granjas tienen menos riesgo de asma

Los niños que viven en granjas tienen una menor prevalencia de asma y atopia y están expuestos a una mayor variedad de microorganismos ambientales que los que habitan en las ciudades. Dos estudios multicéntricos transversales, realizados por miembros del Grupo de Estudio Transregio
Los niños que crecen en ambientes con una gran exposición a microbios, como las granjas, están protegidos del asma infantil y la atopia. Dos estudios multicéntricos que se publican en el último número del New England han confirmado la hipótesis planteada por sus investigadores. Los miembros del Grupo de Estudio Transregio 22 Gabriela, procedentes de Alemania, Francia, Reino Unido, Suiza y Holanda, que han sido coordinados por Markus Ege, del Hospital Infantil de Múnich, en Alemania, han realizado dos estudios transversales, donde han comparado a niños que viven en granjas con otros de un grupo de referencia con respecto a la prevalencia del asma y la atopia y la exposición a microbios.
En el estudio Parsifal las muestras del polvo del colchón fueron cribadas para el ADN bacteriano con análisis de polimorfismo de conformación de única hebra para detectar las bacterias ambientales que no pueden ser medidas con técnicas de cultivo. En el Gabriela fueron evaluadas las muestras de polvo depositado en las habitaciones de los niños.
En ambos estudios los niños que vivían en granjas tenían una menor prevalencia de asma y atopia y estaban expuestos a una mayor variedad de microorganismos ambientales que los niños del grupo de referencia.
Especies fúngicasAlternativamente, la diversidad de exposición microbiana estuvo inversamente relacionada con el riesgo de asma. Además, el equipo ha comprobado que la presencia de determinadas exposiciones más circunscritas estaba también inversamente relacionada con el riesgo de asma. Esto incluyó la exposición a especies de infecciones fúngicas y bacterianas, entre las que se incluían Listeria monocytogenes, las especies Bacillus y Corynebacterium.

(N Engl J Med; 2011; 364: 701-9).

**Publicado en "Diario Médico"

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