lunes, 28 de febrero de 2011

El control de las náuseas tras la quimioterapia es un reto para el oncólogo

Los efectos secundarios relacionados con la quimioterapia pueden estar subestimados, cuando con la terapia adecuada se pueden controlar. El médico de familia puede ayudar al paciente con náuseas y vómitos, pero el oncólogo debe llevar a cabo la atención integral.

La quimioterapia produce vómitos en la mayoría de los enfermos que reciben este tratamiento, pero se ha conseguido controlarlos en un 90 por ciento de los casos. Sin embargo, el clínico echa en falta farmacopea más eficaz para las náuseas, que no "estamos controlando de manera satisfactoria", según el oncólogo médico José Manuel López Vega, del Hospital Marqués de Valdecilla, de Santander.

Es necesario seguir "refinando las pautas frente a este efecto secundario de la quimioterapia que es en gran parte responsable de la leyenda negra asociada a dicho tratamiento. López Vega ha explicado que con una combinación de tres fármacos se controlan los vómitos que causa la quimioterapia en pocas horas y hasta los cinco días siguientes a su administración.

Casi el 80 por ciento de los tumores de mama se curan; sin embargo, los efectos secundarios de los tratamientos requieren de un control exhaustivo
La Sociedad Española de Oncología y la Federación Española de Mujeres con Cáncer de Mama, con la colaboración de MSD, han emprendido en doce ciudades españolas una campaña de comunicación y difusión sobre las herramientas disponibles para controlar este malestar, que "incluso con tratamiento médico profiláctico, su incidencia puede llegar a ser del 50 por ciento, por lo que el oncólogo ha de prescribir siempre un tratamiento contra la emesis".

Como parte de esta campaña se han editado dos libros Siéntete bien y Mitos y realidades de la quimioterapia: náuseas y vómitos tras la quimioterapia y un Diario de Salud y Agenda Personal del Paciente con Cáncer, que incluyen consejos útiles para pacientes y sanitarios.

-Combinaciones
Hace dos décadas, los oncólogos empezaron a administrar una combinación de dos fármacos -setrones y cortisonas-, que se convirtieron en el tratamiento estándar hasta que se ha sumado un tercero, el aprepitant, que ha aumentado la eficacia contra los vómitos y náuseas, y cuyos resultados están suficientemente contrastados en la práctica clínica.

Para el especialista, el aprepitant ha venido a mejorar el estado de los pacientes con vómitos, ya que no hay ningún problema en compatibilizarlo con la toma de analgésicos o antiinflamatorios. "La combinación de medicamentos, que se administra al paciente de manera preventiva es una buena herramienta para luchar contra este efecto secundario, más frecuente en mujeres que en hombres, y en jóvenes que en personas mayores, aunque el primer factor de riesgo es el tipo de quimioterapia que se administre".

Con todo, el oncólogo reconoce que la ciencia todavía no ha sido capaz de controlar suficientemente las náuseas. "No tenemos una solución farmacológica eficaz contra este cuadro clínico, frente a las pautas eficaces, en cambio, de que disponemos contra los vómitos. No veo en el horizonte fármacos nuevos, pero sí podemos en cambio diseñar una terapia por la que los medicamentos actuales se administren con una mayor flexibilidad".

Casi el 80 por ciento de los casos de cáncer de mama se curan; sin embargo, los efectos secundarios de los tratamientos, principalmente las náuseas y los vómitos, requieren de un control exhaustivo, como afirma el experto, ya que puede dar lugar a trastornos metabólicos o al deterioro del estado mental y físico, entre otros.

**publicado en "Diario Médico"

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