miércoles, 5 de enero de 2011

SILICEA D6, la sal nº11, “La sal de la belleza”


La Silicea es el cosmético bioquímico por excelencia ya que contribuye a dar elasticidad, firmeza y resistencia a la piel, el cabello, el tejido conjuntivo y las uñas de los pies y las manos. El silicio participa en la fabricación de colágena, que es una proteína necesaria para la producción y estabilización del cartílago, el tejido conjuntivo, los tendones y los huesos. Este mineral ya se mencionaba en los pergaminos egipcios y es uno de los remedios más antiguos que conoce el ser humano.
La carencia de Silicea puede provocar arrugas prematuras y excesivas; envejecimiento prematuro; exceso de sudoración; piel flácida, delgada y translúcida; tendencia a la calvicie, y cabellos y uñas quebradizas. A veces, la ausencia o poca distribución de esta Sal conduce a una mala postura o incluso a una desviación del raquis (esclerosis) debido al poco desarrollo de los huesos. La piel brillante y tirante en las espinillas, y los ojos sensibles a la luz también pueden aparecer como síntomas.
La Silicea es adecuada para la formación y cuidado de la piel, los huesos, los ligamientos, los tendones, las uñas, los vasos y los ojos. Es básico para tratar infecciones purulentas y quemaduras.
Estimula la función de defensa de los fagotitos en el sistema inmunitario, mantiene la elasticidad de los vasos sanguíneos y evita el endurecimiento de las arterias.
Impide la formación irregular de huesos durante el crecimiento, mejora la curación de la piel después de una enfermedad e impide la supuración crónica. La toma sistemática de Silicea varias veces al año, entre 4 y 6 semanas, hace que la piel envejecida prematuramente se vuelva tirante y elástica, mientras que la piel sana se conserva mejor.


A continuación vemos un cuadro resumen de las aplicaciones de la sal nº 11, Silicea
-Piel y uñas
Piel seca, supuraciones cutáneas, alteraciones en la curación de heridas abiertas, acné (cuello, frente y espalda), psoriasis, hongos angulares, uñas de manos y pies
-Huesos
Enfermedades reumáticas crónicas en las articulaciones, como la artrosis o la gota; periostitis, tendovaginitis, alteraciones del desarrollo y el crecimiento del sistema óseo y prevención de la osteoporosis
-Otros ámbitos de aplicación
Pérdida del tejido conjuntivo; problemas alimentarios del cuerpo tras enfermedades agresivas, debilidad inmunológica con afecciones gripales frecuentes; otitis media reiterativa; uso general para la purificación del organismo
La pomada de Silicea es adecuada para el envejecimiento de la piel, la formación de arrugas, los granos y los callos, los problemas de uñas (rompimientos, manchas o grosor) y los picores en la piel.
Sirve como complemento de la sal ante la supuración de huesos, la mala curación de la piel, las pústulas hinchadas, las costras amarillas que supuran en la piel, la inflamación y supuración de las glándulas sebáceas, la paroniquia, los furúnculos, la inflamación purulenta de los pezones (visitar al médico), los síntomas crónicos de la gota o la alopecia.
Se recomienda su uso para las enfermedades degenerativas del cartílago de las articulaciones, por ejemplo, de las caderas (coxartrosis) o rodillas (gonartrosis).
Esta sal favorece el aprovechamiento de calcio en los huesos, por lo que junto con las sales nº1 Calcium fluoratum, nº2 Calcium phosphoricum y la nº7 Magnesium phosphoricum ayuda prevenir la osteoporosis.

A continuación vemos un cuadro resumen de las aplicaciones de la pomada nº 11, Silicea
-Articulaciones
Procesos degenerativos de las articulaciones causados por el desgaste de los cartílagos (artrosis); dolores en las articulaciones (aplicar la pomada 2 veces al día)
-Piel y uñas
Supuraciones de la piel, acné; piel fina, arrugada y flácida; eczemas acuosos, callos, en general para el cuidado cosmético de la piel, perímetro de las uñas (como complemento)

Las Sales de Schüssler son comprimidos cuyo modo de empleo es por vía oral. Dejando disolver lentamente los comprimidos en la boca logramos que lleguen más rápido a las mucosas.
Dependiendo de cada patología y persona debe confirmarse la dosificación.
Si no hay ninguna complicación, el tiempo estimado de tratamiento es de 8, 12 o 16 semanas, dependiendo del grado de déficit. Si en ocho semanas estás recuperado, puedes dejar el tratamiento. Si por lo contrario, durante dicho periodo, las mejoras son poco destacables o, incluso, no notas ninguna, sigue el tratamiento hasta llegar a las doce o dieciséis semanas los síntomas persisten, puedes reiniciar el tratamiento, dejando 4 semanas de pausa entremedias.

*De venta en farmacias
Fuente: Asociación Española de Bioquímica Schüssler (AEBS)
Más información: www.salesdeschussler.com / Telf. 977 25 36 49

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