lunes, 27 de diciembre de 2010

Investigadores de la REDinREN encuentran cómo proteger a los enfermos renales crónicos del daño que les causa la glucosa


Cuando el riñón no es capaz de limpiar la sangre de sustancias tóxicas como hace habitualmente, existe una forma de tratamiento, la llamada diálisis peritoneal, basada en utilizar el peritoneo (membrana que cubre el interior de la cavidad abdominal), como membrana que hace de filtro. Técnicamente esto se realiza colocando un catéter en la cavidad abdominal por donde se infunden líquidos de diálisis peritoneal para realizar varias veces al día en la membrana peritoneal esta función de filtrar las toxinas de la sangre que el riñón no lleva a cabo.

Los líquidos que se infunden para hacer la diálisis peritoneal contienen glucosa, pero la utilización de la glucosa hace que con el tiempo se pueda crear un ambiente diabetogénico en la cavidad peritoneal, el cual acaba provocando deterioro y engrosamiento de la membrana peritoneal. Los responsables de este deterioro son el pH ácido de los líquidos de diálisis, las bacterias y sus derivados que eventualmente entran en ella, así como los productos de glicación avanzada que se forman a partir de la glucosa que contienen los líquidos de diálisis peritoneal. Las células mesoteliales que cubren la membrana peritoneal tienen receptores específicos para dichos productos de glicación avanzada.

Los llamados agonistas de los receptores PPAR-γ controlan sistémicamente la glucemia mejorando la sensibilidad a la insulina y por eso se utilizan como tratamiento en la diabetes tipo 2. Estos agonistas de los receptores PPAR-γ también se encuentran en la membrana peritoneal y por eso los investigadores de la Red de Investigación Renal (REDinREN) perteneciente al Instituto de Salud Carlos III del Ministerio de Ciencia e Innovación, se plantearon si uno de estos antagonistas de los receptores PPAR-γ, la Rosiglitazona, tendría un efecto positivo sobre la preservación anatómica y funcional de la membrana peritoneal.

Los agonistas de los receptores PPAR-γ protegen la membrana, reducen la inflamación y la apoptosis

La revista científica Laboratory Investigation ha publicado los resultados de una investigación coordinada por los doctores Abelardo Aguilera y Manuel López-Cabrera, ambos investigadores de la REDinREN. El estudio científico se realizó utilizando 42 animales de laboratorio, los cuales fueron sometidos a diálisis peritoneal. Constituyeron 4 grupos diferentes: el grupo-1 o control al cual no se le sometió a diálisis peritoneal y otros tres que sí la recibieron. Después de una semana de reposo y tras la colocación de un catéter peritoneal en la cavidad abdominal de los ratones, se administró diariamente 1.5 ml de suero salino intraperitoneal al grupo 2 y un líquido basado en glucosa llamado Stay Safe al 4.25% en el grupo 3 y Stay Safe 4.25% más Rosiglitazona oral (20 mg/kg/día) en el grupo 4, durante 3 semanas.

Los resultados han concluido que el grupo tratado con agonistas de los receptores PPAR-γ y el grupo control presentaron una membrana peritoneal con mucho menor grosor que el grupo que había recibido Stay Safe, es decir, se había reducido la inflamación, es decir, los científicos de la REDinREN han podido demostrar con su investigación que los agonistas PPAR-γ tienen un efecto anti-inflamatorio.

Los científicos de la REDinREN han hallado igualmente que la Rosiglitazona tiene un efecto anti-apoptótico, es decir, también frena la muerte celular programada que inducen los líquidos de la diálisis peritoneal. Pero posiblemente uno de los hallazgos más importantes es el efecto anti acumulación de productos de glicación avanzada observado en el grupo que recibió Rosiglitazona, productos que son tremendamente tóxicos para los tejidos.

Esta investigación abre las puertas a la utilización de otros productos para disminuir el daño peritoneal inducido por los líquidos de diálisis peritoneal y aumentar la longevidad de la membrana peritoneal. Añadir medicamentos con este fin ha sido hasta ahora muy poco utilizado por la comunidad científica mundial y haciéndolo aumentaría la vida útil de dicha membrana y el paciente renal crónico podría estar más tiempo sobreviviendo gracias a la diálisis peritoneal. Esta estrategia, el añadir fármacos con este fin, ha sido muy poco utilizada por la comunidad científica mundial.

**Pie de foto (de izquierda a derecha):
Abajo: Jesús Loureiro y Rafael Selgas
Arriba:Abelardo Aguilera, Manuel López-Cabrera, Guadalupe Gónzalez-Mateo, Patricia Albar y María Luisa Perez-Lozano.

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