lunes, 27 de diciembre de 2010

Connie Culp ya conoce a la familia de su donante de cara


Cuando el doctor Pedro Cavadas realizó el primer trasplante de cara en España en agosto de 2009, faltó tiempo para que algunos medios se lanzasen a revelar detalles del receptor, algo prohibido expresamente por la ley, que también limita el contacto entre las familias de donante y receptor (tanto si se trata de un trasplante facial como de cualquier otro órgano). En EEUU, la situación es diferente y su primera trasplantada de cara, Connie Culp, acaba de encontrarse con la familia que hizo posible su intervención.
Hasta ahora, lo poco que Connie sabía de la mujer que le donó su nuevo rostro es que había fallecido en 2008 de un ataque al corazón. Ahora, el marido y la hija de Anna Kasper han decidido dar a conocer su decisión con el objetivo de fomentar así la generosidad de otras familias.
Anna era donante de órganos, "hubiese donado su tiempo, su dinero y muchas otras cosas a personas que lo necesitaban", resume Ron Kasper, su viudo, en declaraciones al periódico 'The Plain Dealer', de Cleveland (EEUU). Así que cuando les plantearon la posibilidad de donar su rostro a una mujer que estaba a la espera de un trasplante facial, no lo dudaron. "Es lo que ella hubiese querido", añade Ron. Ya habían aceptado previamente donar su corazón, sus riñones, su hígado e incluso sus ojos.
Ahora, Connie, de 47 años, ha tenido la ocasión de agradecerles su generosidad en persona, durante un encuentro que transcurrió con buen ambiente entre ambas familias. "Son gente muy amable. Es increíble cuánto tenemos en común", ha señalado la receptora, que quedó gravemente desfigurada tras ser disparada por su marido.
Becky, la hija de la donante, reconoce que aprecia ciertos parecidos entre el nuevo rostro de la receptora y el de su madre ("se parecen un poco en la nariz"), aunque asegura que Anna estará sonriendo allá donde se encuentre.
Ellos no han sido los únicos en aceptar salir a la palestra. En abril de 2009, Susan Whitman reveló al diario 'Boston Globe' que el rostro de su marido, Joseph Helfgot, fue el que permitió a los cirujanos del Hospital Harvard Brigham and Women's de Massachusets realizar el segundo trasplante facial en territorio estadounidense (el séptimo a nivel mundial).
En su caso, tal vez su experiencia como hijo de supervivientes judíos del Holocausto añadió un detalle más de generosidad a su trayectoria vital. "Él estaría contento de saber que hizo esto antes de marcharse", resumió su viuda al explicar su donación.


**Publicado en "El Mundo"

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