martes, 30 de noviembre de 2010

Un hallazgo científico en ratones hipotensos podría iniciar el desarrollo de potentes medicamentos para bajar la tensión arterial


En la década de los 80, el Dr Mariano Barbacid y su grupo de investigadores sentaron las bases del conocimiento del oncogen “Ras”, un gen implicado en el desarrollo de tumores. Desde entonces, múltiples estudios realizados han demostrado que Ras juega un papel muy importante en la regulación de otras muchas funciones celulares.
El último de estos estudios ha sido realizado en las Universidades de Salamanca y de Alcalá de Henares por investigadores la Red de Investigación Renal (REDinREN) y el Instituto Reina Sofía de Investigaciones Nefrológicas. La investigación, publicada en la revista científica Hipertensión, demuestra por primera vez que la eliminación de una de las isoformas de ras, la llamada H-ras, ejerce un efecto directo en la regulación de la presión arterial.
El objetivo de la investigación era evaluar las diferencias en la presión arterial entre ratones “normales” y otros en los que se eliminó el gen H-Ras (ratones knock-out para H-ras) y que fueron generados con esta particularidad en el Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca. De esta forma los científicos de la REDinREN podrían analizar los mecanismos implicados en la génesis de las diferencias.
Dada la complejidad que tiene “tomar la tensión” a un ratón, estos investigadores utilizaron tres métodos diferentes: la medición intraarterial directa en animales anestesiados, el esfigmomanómetro para la cola (un método similar al manguito que se usa en los humanos para medir la presión arterial) y la radiotelemetría, un método muy sofisticado por el cual, bajo anestesia, se implanta en el ratón un manómetro de presión conectado a un catéter intravenoso y a un emisor de radio miniaturizado que envía una señal de radio a un receptor situado en el exterior de la caja donde se aloja el ratón. Así, una vez despierto, el ratón hace una vida normal y se puede medir continuamente su presión arterial sin influencias externas.
La principal conclusión que pudieron obtener era que la ausencia de H-ras lleva consigo una disminución de la presión arterial, es decir, los animales que no tenían H-ras eran hipotensos.
El estudio, coordinado por los doctores Manuel Rodríguez-Puyol de Madrid y José Miguel López Novoa de Salamanca, evaluó también los mecanismos implicados en la génesis de esta hipotensión, demostrando que era debida a un aumento en el contenido tisular de proteínas mediadoras de los efectos vasodilatadores del óxido nítrico.
El hallazgo logrado por los investigadores de la REDinREN es muy importante desde el punto de vista práctico. Debido a que por sus implicaciones en el tratamiento de diversos tipos de cáncer se están desarrollando medicamentos con el objeto de inhibir H-Ras, una formulación adecuada de alguno de estos productos podrían ser medicamentos vasodilatadores arteriales muy potentes. Dispondríamos así de alternativas terapéuticas pioneras en el campo de la hipertensión arterial o de las enfermedades vasculares. De hecho estos dos grupos están desarrollando actualmente esta posibilidad terapéutica.
Además, dado que el efecto vasodilatador descrito es completamente diferente del de otros fármacos, estos nuevos inhibidores ofrecerían sinergismos muy significativos en estas enfermedades, es decir, que podrían utilizarse junto a otro tipo de medicamentos de los que se utilizan ahora para el tratamiento de la hipertensión, y sus efectos serían presumiblemente sumatorios.