lunes, 30 de agosto de 2010

Una variante del cromosoma Y predispone a los hombres a enfermedades cardiovasculares


Un equipo de investigadores de la Universidad de Leicester (Reino Unido) ha demostrado que una variante genética específica del cromosoma Y está relacionada con el mayor riesgo de los hombres que la poseen a sufrir una enfermedad coronaria durante su vida, según afirman los resultados de un estudio presentado durante Congreso Anual de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC, siglas en inglés), que se celebra en Estocolmo (Suecia).
No todos los cromosomas Y son iguales. Hay variantes dentro del cromosoma masculino denominadas 'haplogrupos Y' que, por lo general, están asociadas con regiones geográficas específicas y tienden a indicar el origen de la línea ancestral del varón. A partir de ahí, los científicos británicos se propusieron determinar si "hombres con diferentes variantes del cromosoma Y también tenían diferentes riesgos de sufrir una enfermedad cardiaca", indican.
Para ello, los autores del estudio contaron con la participación de 3.000 hombres, 1.295 clasificados en el grupo de pacientes con trastornos coronarios y el resto en el grupo de control. El 'haplogrupo Y' fue identificado en todos los hombres y los resultados demostraron que aquellos que procedían del 'haplogrupo-I' tenían aproximadamente un 55 por ciento más de riesgo de desarrollar una enfermedad coronaria, en comparación con el resto de haplogrupos.
La asociación entre este haplogrupo con los trastornos cardiacos fue independiente y no motivada por los factores de riesgo tradicionalmente asociados a esta enfermedad, como el colesterol alto, la hipertensión o el tabaquismo. Los hombres con el 'haplogrupo-I' son habituales en el centro, el este y el norte de Europa. Su origen radica en los hombres gravetienses, que llegaron a Europa desde Oriente Medio hace unos 25.000 años.
En este sentido, apuntan los autores del estudio, la escasa presencia de hombres con el 'haplogrupo-I' en los países del sur de Europa, como España, podría explicar los altos niveles de enfermedad cardiaca que se detectan en el norte comparados con el sur. No obstante, reconocen que esta hipótesis requiere de nuevos estudios para ser sustentada.