martes, 10 de agosto de 2010

Un estudio realizado en Estados Unidos revela que cada vez más niñas empiezan a ser mujeres con solo siete u ocho años de edad


Un estudio realizado en Estados Unidos concluye que la pubertad se está adelantando cada vez más en las niñas. De la edad hasta hace poco considerada media de entre 12 y 13 años está descendiendo a los 7 u 8. Esto es no sólo alarmante en términos de acortamiento de la infancia sino preocupante desde el punto de vista médico: la pubertad precoz implica mayor riesgo de padecer toda clase de desarreglos, y de contraer en el futuro cáncer de mama.
Este estudio, publicado ayer en la prestigiosa revista «Pediatrics», y recogido en las páginas de «The New York Times» y «Los Angeles Times», da cuenta de exámenes realizados a un total de 1.239 niñas, reclutadas en distintas comunidades escolares y médicas de Manhattan, Cincinnatti y California. Un 30% eran blancas caucasianas, otro 30% eran hispanas y otro tanto más, negras o afroamericanas. En el estudio participaron asimismo un 5% de asiáticas.
Desde tiempo inmemorial se da por hecho, hasta sin necesidad de realizar pruebas científicas, que las mujeres hispanas o negras se desarrollan antes. No se sabe en realidad por qué. La vox populi lo atribuye a veces a la superior presencia de estas razas en países muy cálidos, como si el calor ayudara a madurar antes a las personas como ayuda a la fruta. Pero las niñas del estudio norteamericano eran todas del mismo país, con horquillas climáticas variables pero fundamentalmente estables.
Entre las púberes de 7 años, un 10,4% eran blancas caucasianas, un 14,9% eran hispanas y un 23,4% negras. Los contrastes crecían más aún con las niñas de 8 años: habían empezado a desarrollarse un 18,3 por ciento de blancas, un 30,9 de hispanas y un 42,9 por ciento de negras.


-El sobrepeso, acelerador
Una posible explicación de las diferencias entre razas se atendría no tanto a matices de clima como alimentarios. De lo único de lo que hoy están razonablemente seguros los médicos es de que el sobrepeso acelera la pubertad. Entonces los que luchan contra el desarrollo precoz de las niñas tienen que hacerlo también contra la temida epidemia de obesidad.
Las comunidades hispana y afroamericana en EE.UU. tienen fama de llevar una dieta más saturada en grasas que la de la comunidad blanca anglosajona. Pero puede haber cuestiones genéticas menos evidentes. Por último hay quien también advierte contra el peligro de tomar por senos en desarrollo lo que es una simple emergencia de gordura infantil.


Otro factor que puede influir es la creciente tendencia a vivir en entornos con muchos agentes químicos que a veces reproducen los efectos de los estrógenos y otras hormonas sexuales. Las niñas-mujeres de 7 años serían entonces una especie de mutantes.
En cualquier caso la tendencia a que la pubertad empiece antes parece ser un hecho. Eso entronca con una tendencia de siglos: la edad púber empezó a descender coincidiendo con los mejores niveles de nutrición y los avances médicos más elementales. Si esta tendencia continúa habrá que saber alternar la sana alarma por los efectos del acortamiento de la etapa impúber con el no meter miedo sin necesidad a muchas familias. Si las fronteras de la normalidad se desplazan, habrá que aprender a resignarse. Y a vivir con ello.
Desde un punto de vista más psicológico, educacional o familiar, que las niñas empiecen a tener aspecto físico de mujeres cuando mentalmente aún no lo son del todo plantea importantes retos añadidos. Por ejemplo cómo hacer frente al interés sexual ajeno o a los propios impulsos de una adolescencia cada vez más inmediata y más difícil.


**publicado en ABC