martes, 31 de agosto de 2010

La depresión se relaciona con la alteración de regiones cerebrales


En la población general, la depresión está frecuentemente asociada con un estilo de vida poco saludable, falta de voluntad propia y "debilidad psicológica". Sin embargo, los resultados de un estudio presentado en el 23 Congreso Anual del Colegio Europeo de Neuropsicofarmacología, que se celebra estos días en Amsterdam (Holanda), ha demostrado que la depresión es una enfermedad cerebral tangible, asociada con la disfunción de áreas cerebrales específicas.

En concreto, un equipo de investigadores franceses ha demostrado mediante la utilización de imágenes por resonancia magnética (RM) que las personas deprimidas muestran alteraciones en las regiones cerebrales encargadas de regular el control cognitivo y las respuestas emocionales e, incluso, comprobar que dicha alteración se mantiene hasta ocho semanas después de comenzar el tratamiento antidepresivo con fármacos.

Así, los científicos han identificado cómo los pacientes depresivos presentan una activación 'anormal' de la corteza prefrontal medial del cerebro que podría explicar algunos complejos de las personas deprimidas, como la visión negativa de si mismos, el sentimiento de culpa o la continua reflexión personal.

En este sentido, el estudio ha descubierto que, a pesar de que estos síntomas remitan, algunos pacientes seguían presentando alteraciones en las regiones cerebrales. Según explican los autores, estas alteraciones anormales podrían indicar la necesidad de tratamientos complementarios dirigidos a modificar la conducta cognitiva para reducir el riesgo de que la depresión reaparezca en el paciente.

Asimismo, la identificación de biomarcadores mediante el estudio de las imágenes por RM permitiría a los psiquiatras a ajustar el tratamiento antidepresivo para que actúe sobre determinados procesos neurológicos que provocan la enfermedad en el paciente.

Al menos el 40 por ciento de las personas diagnosticadas por depresión reciben tratamiento farmacológico, aunque entre el 20 y el 30 por ciento de estos pacientes sufre recurrencias y convierte su trastorno en crónico por la ineficacia del tratamiento.


**Foto de Reuters