lunes, 30 de agosto de 2010

Jerónimo Saiz: “la depresión postvacacional no existe”


Síntomas como irritabilidad, insomnio o ansiedad que se manifiestan tras la vuelta al trabajo después del periodo estival de descanso corresponden a un estado de ánimo pasajero y breve, más o menos negativo, que depende en gran medida de la satisfacción que se obtiene del trabajo, del regreso a horarios estrictos o del retorno a la rutina, entre otras circunstancias.
No se trata, por tanto, de ninguna enfermedad o síndrome, sino de un proceso emocional normal. Jerónimo Saiz, Presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría (SEP) y Jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid, es tajante, "la depresión postvacacional no existe porque no tiene entidad clínica".
En su opinión, la vuelta al trabajo después de las vacaciones es simplemente una dificultad más de la vida que requiere adaptarse a una realidad que no siempre concuerda con las expectativas. "Si la depresión se asocia al regreso de las vacaciones es puramente una coincidencia. Aquéllos que la sufren estaban enfermos previamente".
Esta situación -incorrectamente denominada "depresión postvacacional"- responde a un estado de ánimo más bien negativo entre los trabajadores que vuelven a sus puestos y que tiene que ver con el nivel de insatisfacción. Sería un sentimiento comparable al que se produce los lunes para muchos trabajadores, tras dos días de descanso y que, ahora, después de un mayor periodo de descanso, se produce de modo más acentuado.
Es, por tanto, un malestar transitorio y breve que no requiere de atención médica ni de un tratamiento farmacológico, sino de un enfrentamiento a la realidad y de aceptación de la nueva situación.
Actualmente estamos asistiendo a una creciente medicalización de la vida cotidiana porque la sociedad busca el placer y trata de evitar el sufrimiento a toda costa. Los especialistas coinciden al afirmar que vivimos en la sociedad del bienestar, físico y psicológico, donde cada vez se tolera menos el estrés, y esta situación de regreso al mundo laboral no es más que producto de este tipo de sociedad, altamente medicalizada, en la que el individuo acude a la consulta en busca de una solución rápida ante el más mínimo sufrimiento.

***Algunos consejos para disfrutar mejor las vacaciones y facilitar su final feliz:

-Mantener una actitud positiva.
-Ser realista.
-Dedicar tiempo para el ocio a diario.
-Tomar las riendas de la propia vida.
-No considerar las vacaciones como la solución a los problemas.
-No buscar denodadamente la felicidad como obligación durante ese periodo.
-Gozar del tiempo improductivo y aprovecharlo.
-Descansar lo suficiente, pero no estar todo el día durmiendo.
-Cultivar aficiones.
-Dedicar un tiempo a mejorar y profundizar en las relaciones con la familia y amigos.
-Planificar el ocio.
-Dedicar un tiempo al desarrollo como personas.
-Tomar las cosas con naturalidad, tanto en vacaciones como fuera de ellas.
-Mentalizarse de que también se puede ser feliz tras la vuelta al trabajo.
-Tratar de incorporarse a la rutina laboral de forma paulatina.
-Pensar que el malestar del regreso es algo pasajero y normal, que se debe afrontar adecuadamente.
-Hacer explícitos, reales y realizables nuestros objetivos.
-Admitir las deficiencias propias.
-Pedir apoyo a los demás.

En palabras de Jerónimo Saiz "como no existe la depresión postvacacional no precisa tratamiento, ni psiquiátrico ni psicológico. Que piensen en todos los que no han podido tomar vacaciones porque no tienen un puesto de trabajo al que reincorporarse. Por otra parte, si las vacaciones no tuvieran límite en el tiempo, dejarían de serlo para convertirse en una situación habitual, que no se percibiría con el aliciente que suscitan los periodos vacacionales breves".


--La depresión, una enfermedad psiquiátrica bien definida
La depresión es una enfermedad psiquiátrica bien definida que nada tiene que ver con el fin del disfrute del periodo estival de cualquier trabajador.
Se trata de un trastorno del estado del ánimo en el que éste se encuentra anormalmente bajo, existe una pérdida de interés o placer en casi todas las cosas, tristeza e irritabilidad.
Tristeza o abatimiento no son sinónimos de depresión. Los períodos de tristeza o melancolía son inherentes a la experiencia humana. La tristeza es un sentimiento normal, pero puede llegar a ser patológica en función de su duración, intensidad y grado de interferencia en la conducta y la vida cotidiana de la persona.
Según estimaciones de la OMS, 154 millones de personas en todo el mundo sufren depresión. Además, las personas con depresión suelen ser objeto de aislamiento social, tienen una mala calidad de vida y presentan tasas de mortalidad más elevadas. Más de 20 millones de europeos padecen depresión y se calcula que en España puede haber seis millones de personas con esta enfermedad (10-15% de la población), la mitad de ellas sin diagnosticar. Constituye la segunda causa de baja laboral en nuestro país y la OMS estima que será la segunda causa de incapacidad en 2020 en todas las edades y sexos.