domingo, 22 de agosto de 2010

El daño del tabaco se manfiesta desde el primer cigarrillo


Los genes de los pulmones se alteran desde el primer momento en que entran en contacto con el humo del tabaco. Así lo ha descubierto un trabajo del Hospital Presbiteriano de Nueva York y la facultad de Medicina Cornell, que han analizado material de 121 personas. Entre ellas había fumadores habituales, ocasionales y no fumadores. Para medir su exposición al humo se buscaron los metabolitos de la nicotina en su orina. Y el resultado fue una relación directa: a más exposición, más alteraciones genéticas y -y esto es lo importante en este caso-, que no había humo sin cambios.
"Hemos encontrado efectos directos en el funcionamiento de los genes de las células de la pared de los bronquios y alveolos incluso a los niveles más bajos de exposición" al humo, ha dicho Ronald Crystal, director del estudio. Lógicamente, "el efecto genético es mucho menor"entre quienes no fuman "que en los fumadores habituales, pero eso no implica que no haya consecuencias para su salud". "Esos defectos genéticos son como los canarios que se usaban en las minas para detectar el grisú", continúa su explicación Crystal. "En los no fumadores pía un poco; en los fumadores, gritan". Los autores creen que sus conclusiones son un claro apoyo para las regulaciones más restrictivas del tabaco de segunda mano (el que inhalan los no fumadores).


**El trabajo lo ha publicado American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine.