miércoles, 28 de abril de 2010

Numerosos estudios avalan el papel del calcio en el control del peso y la grasa corporal


Una dieta rica en calcio puede contribuir al control del peso y de la grasa corporal. Un artículo publicado en el número 100 de la revista Physiology & Behavior, escrito por expertos en nutrición de la Universidad de Copenhague (Dinamarca) y la de Laval, en Québec (Canadá) presenta datos de diversos estudios observacionales y de intervención que muestran como el consumo de lácteos está inversamente asociado con el peso y la grasa corporal y analizan los mecanismos responsables del efecto.
Los expertos destacan que, a pesar de haberse realizado numerosos estudios, no se han explicado satisfactoriamente los mecanismos por los cuales se producía esta relación. Uno de ellos puede ser el hecho de que una ingesta alta de proteínas procedentes de los lácteos reduce el picoteo entre horas pero parece haber causas más específicas relacionadas con el calcio.
La primera de ellas, avalada por los resultados de numerosas investigaciones, sería el hecho de que el calcio condiciona la concentración plasmática de la forma activa de la vitamina D, el calcitriol (1,25 dihidroxi colecalciferol) que modifica el contenido en calcio de los adipocitos y, como consecuencia, el metabolismo de la grasa en ellos. De acuerdo con esta teoría, una baja ingesta de calcio inhibe la lipólisis y estimula la lipogénesis.
Una segunda causa se atribuye a que un incremento en la ingesta de calcio produce un aumento en la excreción fecal de la grasa. Rosa M Ortega, Catedrática de Nutrición de la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Comité Asesor del Plan de Nutrición, Salud y Comunicación de Productos Lácteos de FeNIL, destaca que "un metaanálisis de estudios, realizados en humanos, mostró que un incremento en la ingesta de calcio de 1200 mg/día produce un aumento en la excreción fecal de grasa de 5.2 g/día, lo que se corresponde con un cambio de peso de −2.2 kg/año. El mecanismo por el cual el calcio de la dieta aumenta la excreción fecal de grasa es por formación de complejos insolubles con la grasa, que son eliminados con las heces. Por otra parte, el incremento en la ingesta de calcio se asocia con un aumento en la excreción de ácidos biliares, lo que disminuye la digestibilidad de la grasa."
Por otra parte, los expertos describen una interesante relación entre el calcio y el apetito. Un mayor aporte de calcio parece relacionarse con un mejor control del apetito. Esto se debe a que el tracto gastrointestinal de los humanos posee receptores de calcio que podrían enviar señales relacionadas con la regulación del apetito. Una nueva línea de investigación ha sugerido que una ingesta inadecuada de calcio durante una dieta hipocalórica de adelgazamiento restrictiva puede provocar apetito y poner en riesgo el cumplimiento de la dieta. En este sentido, señala Rosa M Ortega, "cuando se siguen dietas de adelgazamiento, la restricción energética aumenta el riesgo de sufrir una deficiencia de calcio, lo que se podría asociar con un mayor riesgo de padecer hambre y favorecer el incumplimiento de las pautas, disminuyendo la posibilidad de lograr la pérdida de peso deseada".
De los resultados de las investigaciones realizadas se sugiere que el calcio de la dieta tiene un efecto más pronunciado en relación con la grasa corporal que el calcio suministrado en forma de suplementos lo cual puede atribuirse a otros componentes bioactivos presentes en los lácteos que afecten a la masa grasa, tales como proteínas, péptidos, etc.
A pesar de estas evidencias, los expertos son prudentes. Rosa M Ortega, afirma que "hace falta investigación adicional para poder recomendar un aumento en el consumo de lácteos en la prevención del sobrepeso y la obesidad".

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