jueves, 29 de abril de 2010

La mitad de las mujeres incontinentes rechaza las relaciones íntimas‏


El 50% de las mujeres incontinentes rechaza la actividad sexual, según un estudio reciente que busca la relación entre esta patología y la satisfacción personal y la sexualidad. Se ha demostrado que la falta de control voluntario de la orina durante el sexo genera vergüenza e inseguridad en la mujer, lo que conlleva un impacto negativo en el plano emocional y relacional de la paciente.

“La IU y los prolapsos hacen que la mujer se infravalore y se sienta insegura porque reduce su autoestima y la convierte en una persona retraída, alterando así su comunicación afectiva y llegando a bloquear su respuesta por la ansiedad sexual que le genera este problema” explica el Dr. Eduardo Martínez Agulló, coordinador del Comité de Expertos del Instituto Indas. De hecho, diversos estudios demuestran que las personas con IU registran una tasa significativamente más alta de depresión, tristeza y sensación de soledad.


-Recuperar la normalidad funcional

Un considerable número de mujeres con incontinencia urinaria sufren pérdidas de orina durante su actividad sexual, ya sea durante el coito, el orgasmo o post-orgasmo. La causa de la I.U, la posición (decúbito supino), la replección vesical, el incremento de la presión abdominal, el estímulo clitorideo y el orgasmo pueden ser los desencadenantes de las pérdidas. Pese a todo, son muy pocas las mujeres que consultan a su médico por vergüenza o pudor, sentimiento se acentúa en estos casos.

“No podemos afirmar que con la recuperación de la continencia la sexualidad vaya siempre a mejorar, puesto que estaríamos confundiendo sexualidad con genitalidad”, asegura el Dr. Martínez Agulló, sin embargo, el tratamiento de la patología -ya sea con fármacos, cirugía o con unos sencillos ejercicios de suelo pélvico- permitirá al paciente normalizar la función fisiológica y, en consecuencia, mejorar su calidad de vida.

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