viernes, 23 de octubre de 2009

Cada día, entre tres y cuatro personas sufren una lesión medular como consecuencia de un accidente de tráfico


El trauma grave es una causa frecuente de muerte entre la población joven. Además, los datos reflejan que cada día, entre tres y cuatro personas sufren una lesión medular como consecuencia de un accidente.
Los accidentes de tráfico encabezan la lista de agentes causales, representando un 70-80%, a los que les siguen los laborales, que suponen el 10-15%.
La mortalidad de los traumatismos por accidentes de tráfico ha experimentado una disminución significativa en los últimos años, como consecuencia de las políticas de prevención y seguridad vial emprendidas, así como de las mejoras asistenciales. Sin embargo, todavía hay mucho camino por recorrer para reducir no sólo la mortalidad sino las secuelas físicas y psíquicas del afectado.
Estos días se celebran en el Aula de Simulación Clínica del Departamento de Enfermería de la Universidad de Cantabria de Santander, unas jornadas de actualización en el manejo del trauma grave dirigidas especialmente a traumatólogos y resto de especialidades quirúrgicas implicadas. Estas sesiones, realizadas con la colaboración de la compañía biomédica Pfizer, son coordinadas por los doctores F. Javier Burón, adjunto del Servicio de Medicina Intensiva del Hospital Universitario de Valdecilla de Santander (HUMV), M. Fakkas del Servicio de Traumatología y Ortopedia de HUMV y el doctor Antonio Quesada, Jefe de Sección de la Unidad de Politraumatizados de HUMV.


"Estas jornadas responden a una serie de objetivos que persiguen mejorar la valoración inicial de un trauma grave y su asistencia: implementar la fidelización a los protocolos de atención al trauma grave, destacar la importancia del coordinador asistencial y del trabajo en equipo, señalar el papel del traumatólogo y equipos quirúrgicos en la asistencia, así como mejorar la comunicación y coordinación asistencial de los profesionales", afirma el doctor José Manuel Revuelta, Catedrático de la Universidad de Cantabria, Jefe del Servicio de Cirugía Cardiovascular del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla y uno de los expertos que participan en las jornadas.


-Asistencia multidisciplinar, coordinación y comunicación: claves para el control de un paciente politraumatizado
La atención asistencial de un paciente politraumatizado requiere de un equipo multidisciplinar que incluye no sólo al de hospital, sino también al equipo de emergencias extrahospitalario de las UCI móviles que tiene un papel fundamental para disminuir la morbi-mortalidad. "Una buena comunicación entre el equipo asistencial y el coordinador es esencial para contribuir a que éste tome las decisiones más adecuadas y priorice correctamente las tareas. Es totalmente necesario que fluya la información entre todos los implicados", asegura el doctor Quesada.
Para la práctica de las habilidades técnicas y no técnicas (factores humanos) en el manejo del trauma grave, los asistentes dispondrán de simuladores de paciente a escala real para el desarrollo de los casos clínicos, que permitirán un análisis y discusión de los protocolos más adecuados a seguir en cada caso.


-Importancia de la educación en los grupos de riesgo
Los jóvenes y especialmente los varones entre 15 y 34 años son el principal grupo de riesgo, ya que como comenta el doctor Quesada, suelen ser las personas que se exponen con mayor frecuencia al trauma al realizar más prácticas de riesgo.
"Esta prevalencia mayor en jóvenes explica el hecho de que el trauma es el cuadro con mayor potencial de pérdida de años de vida, en comparación con otras enfermedades de elevada mortalidad como las cardiovasculares o neoplásicas que afectan más a las personas de más edad", señala el doctor Quesada.
Asimismo, los niños y los ancianos constituyen también un importante grupo de riesgo afectado por esta enfermedad. De hecho, el trauma grave, particularmente el traumatismo craneoencefálico, es la principal causa de muerte infantil en nuestro país. Los traumatismos en ancianos también van en aumento, ya que las personas mayores cada vez tienen una vida mas activa, realizan más prácticas de riesgo y tienen una tolerancia menor que el joven a la agresión traumática. En este sentido son necesarios más esfuerzos informativos y educativos en estos grupos, para minimizar en lo posible el problema.
"Partiendo de la premisa que es mejor prevenir que curar, es muy importante educar a la población de riesgo para intentar reducir la incidencia de los accidentes tanto de tráfico como laborales. Los conductores de vehículos y trabajadores tienen que conocer las medidas de seguridad, practicarlas y estar concienciados de su trascendencia", explica el doctor Quesada.

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