viernes, 17 de julio de 2009

La entrada en vigor de la Ley antitabaco supone un descenso en el número de infartos de miocardio

Son varios los estudios que han demostrado que estar expuesto de forma regular al humo del tabaco puede provocar infarto agudo de miocardio (IAM). Respirar el humo que se concentra en el centro de algunas ciudades un día de mucho tráfico puede llegar a ser menos dañino que el respirado en un habitación llena de humo de tabaco.
En el año 2006, entró en vigor en España la Ley Antitabaco y sus consecuencias han sido evaluadas recientemente por expertos catalanes. Las conclusiones del trabajo, publicadas en el último número de Revista Española de Cardiología (www.revespcardiol.org) resultan llamativas.
"Los resultados de este estudio han demostrado que la implantación de normas que prohíben fumar en los lugares públicos y de trabajo han repercutido en una disminución de los infartos de manera inmediata y mucho más elevada de lo que se esperaba", afirma el Dr. Joan Ramón Villalbí, médico especialista en Salud Pública y Medicina Preventiva de la Agencia de Salud Pública de Barcelona. "Hemos observado una disminución en la tasa de infartos de miocardio de un 11% en hombres y un 9% en mujeres. Estimamos que, en el año 2006, se han podido evitar 156 infartos en esta zona".

El estudio se centra en la población residente en el área metropolitana de Barcelona, que abarca a unos 5 millones de habitantes. Esta investigación viene a complementar otras realizadas en el norte de Italia, Escocia y ciertas zonas de Estados Unidos, donde sí se había constatado que las restricciones en el consumo de tabaco en lugares públicos desencadenaron una bajada del índice de infartos.
En general, la atención precoz del infarto y el control de los factores de riesgo han mejorado. Además, también se aplica la cirugía de manera más precoz sobre personas con enfermedad coronaria. "Pero todos estos factores -indica el Dr. Villalbí- han influido de forma lenta y acumulativa, y no explican por qué, de golpe, en 2006 se produce esta disminución tan llamativa en las hospitalizaciones por IAM".
"Para seguir progresando y lograr una bajada aún mayor de infartos de miocardio a causa del humo ambiental de tabaco, debería prohibirse su consumo en bares y restaurantes. Una parte de la población –continúa el Dr. Villalbí- se ha librado de estar expuesta al humo de tabaco en su lugar de trabajo, pero no ocurre lo mismo con los trabajadores de la hostelería".
"Así mismo, es fundamental remarcar que todos los cardiólogos y médicos, en general, han de ser conscientes del problema y deben comunicar a sus pacientes los riesgos de fumar y de estar en espacios llenos de humo. Por eso es importante seguir recomendando a los pacientes fumadores que abandonen ese hábito y a todos los pacientes que ya tienen sus coronarias delicadas, que eviten los espacios con humos", concluye el Dr. Villalbí.

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